El G20, tres veces cero y nuevas gesticulaciones en vano

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El G20, en sus tres reuniones últimas, confirma que los gobiernos de los países más poderosos consideran que el actual sistema financiero debe ser rehabilitado, en lugar de ser puesto en la picota

OCT 09

Por tercera vez en menos de un año, el G20 acaba de administrar la prueba de su obstinación, esa que consolida al sistema financiero mundial en sus peores defectos, los que condujeron a la crisis más grave desde hace ochenta años.

Las decisiones adoptadas.

Tema Bonos: los árboles que esconden el bosque

El G20 apunta sus focos hacia los bonos de los operadores financieros: los bonos podrán ser fijados " en porcentaje del ingreso bancario ", cuando un banco "no disponga de fondos propios suficientes…". Los operadores financieros serían recompensados cuando le hiciesen beneficios a su banco y serían penalizados en caso de pérdida. ¿Qué es un sistema como éste, si no una legitimación de los beneficios de unas finanzas "socialmente inútiles" por definición, según los propios términos de Sr. Adair Turner, presidente de la Autoridad de los servicios financieros del Reino Unido?

El G20 y el FMI: los nuevos directores de la economía mundial

El G20 anuncia la retirada del G8 para promoverse como el nuevo gobierno de la economía mundial, dejando marginada a una gran parte de la humanidad, la que es la más pobre. La modificación mínima propuesta de los derechos de voto en el seno del Fondo Monetario Internacional a favor de los países emergentes, no podrá cambiar verdaderamente ni la realidad del poder ni los fundamentos de sus políticas de ajuste estructural.

OMC: la liberalización de los mercados sigue siendo la única solución

Una vez más, el G20 defendió la conclusión del ciclo de Doha en la OMC para el año próximo. "Mantendremos la apertura y la libertad de los mercados y reafirmamos los compromisos tomados en Washington y en Londres: nos abstendremos de elevar obstáculos a las inversiones o a los intercambios de bienes y de servicios o de imponerlo de nuevos" y "no recurriremos al proteccionismo financiero, particularmente a las medidas que restringirían los flujos de capitales a escala mundial".  La ideología neoliberal permanece intacta, a pesar de los daños que ha ocasionado desde hace 30 años.

Lo que no está en la declaración

¿Serán desmantelados los paraísos fiscales?

No, se trata de blanquearlos, cuando apenas el 5% de ellos firmaron unos acuerdos de cooperación que no les comprometen a gran cosa, y mientras a los bancos y a los fondos especulativos no se les impide hacer allí operaciones marcadas por el fraude y la evasión fiscales. Y cuando la inmensa mayoría de los secretos de los banqueros quedarán bien enterrados en estos centros off shore.

¿Van a ser prohibidos los mercados de acuerdo recíproco y los hedge funds, y van a ser regulados estrechamente los productos derivados y la titulización?

¿Serán separados los bancos de depósito y los bancos de negocios?

No, todos los instrumentos financieros de difícil control se mantienen, al tiempo que se continuará imponiendo criterios exorbitantes de rentabilidad y se seguirá generando activos financieros cuyo valor será cada vez más ficticio, ya que será enorme.

¿Se aplicará un impuesto a las transacciones financieras?

No, y si algunas voces gubernamentales mencionan la tasa Tobin, es sólo para dar el pego, para hacerla voluntaria, para fijarle un índice ridículamente bajo, o para condicionar su aplicación a un acuerdo entre el conjunto de las Bolsas de Valores. Había que calmar a los financieros.

¿Se proponen medidas concretas y eficaces a nivel internacional contra el cambio climático?

No, el llamamiento de los países de G20 sobre la cuestión aparece como completamente hueco, ya que no se adopta ninguna proposición concreta en términos de medición y de financiación. Su declaración de "intensificar sus esfuerzos para llegar a un acuerdo en Copenhague" no debe hacernos olvidar que las posiciones actuales de los países ricos impiden cualquier acuerdo serio y a la altura de las exigencias ecológicas.

Las conclusiones de Attac

El G20, en sus tres reuniones de Washington (noviembre de 2008), Londres (abril de 2009) y Pittsburgh, confirma que los gobiernos de los países más poderosos consideran que el actual sistema financiero debe ser rehabilitado, en lugar de ser puesto en la picota: su fe en la capacidad de los mercados para autorregularse queda globalmente intacta. Sin embargo, la gravedad de la crisis, extendiéndose de las finanzas a la economía, a lo social y a lo ecológico debería haber servido de última advertencia.

El salvamento de los bancos y del conjunto del sistema financiero sin ninguna contrapartida para la sociedad, la reactivación de la economía a golpes de déficit públicos, sin plantear un modelo de desarrollo más ecológico, y las prórrogas frente al actual desarreglo climático, cuya regulación es confiada al mercado, crearán desgraciadamente las condiciones para una próxima crisis todavía más grave.

Los servicios públicos, el seguro de enfermedad y las jubilaciones continúan siendo privatizados en los países de G20, bajo la presión de las compañías de seguros y de los fondos de pensiones, actores mayores de la especulación financiera.

Las rentas del capital no serán limitadas y las del trabajo habrán de esperar para ser revalorizadas. El G20 no dice nada sobre esta cuestión tan crucial, hasta el punto que el incremento extraordinario de las desigualdades es una de las principales razones del carácter sistémico de la crisis.

La asociación Attac reafirma su oposición radical a un sistema económico y financiero depredador y no igualitario como el actual y reitera su compromiso a favor:

  • De una socialización del sector bancario y financiero, bajo un control ciudadano;

  • De una imposición internacional de las transacciones financieras;

  • De una limitación estricta de las rentas financieras;

  • Del mantenimiento fuera de mercado de los bienes públicos mundiales;

  • De una regulación mundial de las finanzas, de la economía y de la ecología (en particular del clima), bajo la supervisión de la ONU.

Fuente: ATTAC