TENGO UNA PREGUNTA PARA USTED

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Pregunte lo que quiera que yo le responderé lo que me de la gana.

¿Sabrán qué es la división del trabajo o la redistribución de la riqueza?

 

OCT 09

Esta pasada noche tuvimos otro de esos símbolos de la grandeza de nuestra supuesta democracia: el programa de RTVE llamado "Tengo una pregunta para usted". 2.319.000 españoles pudimos contemplar, supongo que muchos con tristeza y preocupación a la vez, como la cantinela de la "concertación social" se hace cada vez más insostenible e inoperante para los tiempos difíciles. Siempre ha sido un instrumento para eliminar la lucha de clases y el conflicto social.

Gracias a la "ingeniería constitucional" claramente escorada hacia la derecha que sufrió este país (recordemos como Felipe Glez. cedió un asiento del PSOE a la derecha nacionalista a la hora de confeccionar el texto constitucional), los trabajadores, usted y yo, no tenemos ningún instrumento o mecanismo de defensa efectivo contra los abusos que desde la patronal se realizan sistemáticamente contra nuestro grupo y en virtud de la eficiencia económica. Los sindicatos que fueron fieles a la teoría sindical y no comulgaron con los Pactos de la Moncloa fueron eliminados de la escena pública (la CNT ver vídeo de Pepe Ribas). Cuando el pacto entre las elites se materializó en nuestra Carta Magna ya estaba la traición consumada (la concertación social se hace ley y se equipara a la patronal que no representa ni el 5 % de las empresas españolas, y a los sindicatos que no representan ni al 12% de los trabajadores españoles-fuente Introducción a la Ciencia Política Michael J. Sodaro McGraw Hill ). En la parte dogmática de nuestra intocable Constitución (sólo se tocó para el T. de Maastricht y sólo se tocará para el reinado de la hija de F. de Borbón) se habla en el art 35.1 que Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo, y en el art. 38 con la aparición de la expresión "economía de mercado" se carga toda base social para el sistema español.

El transcurso del tiempo relegó a históricos, como Marcelino Camacho, al olvido: otra Europa se estaba construyendo desde los lujosos despachos de los neocons y lobbys europeos; esta Europa no se conformaba con la cultura de la nueva política de la no política sino que requería sindicalistas sumisos en los nuevos yacimientos de inversión europeos como el Reino de España. Una vez dominado al legislador (si es que el legislador no era ya mas que un mero instrumento del capital) hacía falta enterrar cualquier voz que pudiese meter negativas ideas a los trabajadores. Las reformas laborales y los tratados internacionales (contra los que no se puede manifestar un solo ciudadano español) contrastan nuestra teoría (para hacer un repaso a cómo se nos ha desarmado a la clase trabajadora -ver artículo de El Viejo Topo de septiembre escrito por Gema Sánchez Medero: Las reformas laborales en España, ¿solución o perjuicio?. Durante los gobiernos oligárquicos de PPSOE se ha fomentado una cultura del individualismo y han penetrado en nuestro subconsciente eufemismos y tópicos que ahora no son mas que escollos a la hora de poder confeccionar un futuro mejor. Se habla de moderación salarial, de flexiseguridad, libre mercado, mano invisible, esfuerzo, conciliación de la vida laboral y familiar, medio ambiente... toda una serie de artimañas y falacias repetidas desde los medios de la falsimedia y hasta el Banco de España para que se queden grabadas a fuego en todos nuestros cerebros.

Pues bien, cuando ya todos nos habíamos acostumbrado a este lenguaje malicioso, todo explota y hay que salvar a los pobrecitos bancos privados dejando la miseria para los trabajadores,que somos usted y yo. En ningún momento nuestros dóciles políticos han contemplado la idea de nacionalizar la banca para ponerla al servicio de la ciudadanía (si acaso, temporalmente que quiere decir a grosso modo que si la he fastidiado en mi negocio llega el estado, lo sanea, y me lo devuelve para que la vuelva a fastidiar).

Y entre tanto Toxo ayer estaba convencido de que una huelga no mejoraría nada. Y yo pregunto, ¿qué otro instrumento reconoce nuestra Constitución para defender los derechos de los trabajadores? Si la patronal tiene ERE nosotros deberíamos responder. Otra cuestión es la posible baja participación (las deudas hipotecarias dejan poco espacio a la solidaridad de clase). Está dentro de la dinámica y la moda de los últimos sindicalistas, esperar a ver como vienen los fondos europeos para la formación.

Luego tenemos al genio de la empresa Diaz Ferran, ¿frente a este fundamentalista qué debemos hacer los trabajadores? ¿sentarnos a esperar a que nuestro país siga por la senda del pillaje?

Si hay algo que tiene razón este señor es que España necesita un reforma laboral, el problema es la dirección que quiere imponer la patronal: no podremos salir de esta crisis con los mismos planteamientos que nos metieron en ella (salarios bajos y largas jornadas no nos sacaran de la crisis económica y mucho menos de la medioambiental).

Allí es donde aparece el sindicalista de verdad, el que no desconvoca la huelga consciente de que el poder reside en el trabajador y no elimina ni un ápice de sus exigencias hasta que ceda la patronal. En cambio, ayer, se hizo latente que no hay reivindicaciones mayores que el patético gemido "Señorito no me eche por favor", no hay propuestas realistas para un S XXI desde el diálogo social... ¿Qué fue de bajar la jornada laboral? ¿Y los rendimientos del trabajo? ¿Y las nacionalizaciones? ¿Cuántos días puede aguantar la oligarquía un paron nacional?

Todo parece indicar que la ley de la selva se ha implantado en este continente: corrupción, avaricia, sálvese quien pueda en definitiva.

La fórmula era sencilla: Socialismo o barbarie; y las asambleas de majaras han elegido barbarie para todos.

Os aconsejo ver el documental Autonomía Obrera.

El Nota

 

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Fuente: El Nota