La avaricia jamás sacia su voráz apetito, y despues de comer tiene más hambre que antes.

Dante Alighieri

¿Ahora qué?
Carlos Martinez García – ATTAC Andalucía

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¿Ahora qué?

Tras las elecciones autonómicas y municipales del 22 de Mayo se han hecho ya análisis más que suficientes, contradictorios algunos a pesar de estar hechos en el mismo ámbito ideológico de izquierda transformadora, pero sugerentes todos.

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Carlos Martinez García - 15/06/11

Tras las elecciones autonómicas y municipales del 22 de Mayo se han hecho ya análisis más que suficientes, contradictorios algunos a pesar de estar hechos en el mismo ámbito ideológico de izquierda transformadora, pero sugerentes todos.

Creo -y permítaseme afirmar- que en el reino de España hay que comenzar a distinguir de una vez entre lo que el grupo de interés e influencia PRISA, con sus medios, plumas y tertulianos denomina la izquierda -es decir el PSOE y más en concreto su cúpula e ideólogos socioliberales- y la izquierda real, mucho más amplia, veraz y que en estos tiempos responde más a actitudes y compromisos personales, que de grupo o partido.

Las elecciones municipales y autonómicas han supuesto un vuelco en el poder institucional del estado, que no tanto en el reparto de votos (si bien ha triunfado y sin paliativos el PP, el partido de la derecha, de los neofranquistas, los rentistas y las sectas cristianas conservadoras). La victoria sin embargo de las derechas apenas supera el 30% del total del censo electoral, lo que indica que ante la división de los y las progresistas, la claudicación a los mercados de su segmento mayoritario y la falta de pedagogía política de la izquierda, un tercio de la población del estado español -tercio por ahora conservador- controla y manda en el país al margen de la mayoría social.

Menos mal que llegó el 15 M. Afortunadamente, el grito de Democracia Real Ya!! prendió y la afortunada consigna de “no somos mercancía en manos de políticos y banqueros” ha cuajado y logrado la movilización ciudadana más grande tras aquel “No a la guerra.”

El 15 M ha puesto en marcha un proceso no electoral ni electoralista, estableciendo un efecto que cuestiona el modelo político, construye poder ciudadano y puede acabar con el modelo impuesto tras la Transición.

La Transición la aguaron diversos factores, entre ellos la fortaleza de la oligarquía bancaria y del cemento -alimentada y cuidada por el franquismo-, los altos cuerpos administrativos, pero sobre todo el golpe de estado del 23-F, y la consolidación que gracias al mismo obtuvo “la monarquía del 18 de Julio” como garante de la democracia, nada más y nada menos.

Así pues y en estos momentos veamos cómo, en mi opinión, nos envuelve el siguiente panorama político-social:

Creo que ahora el verdadero y único motor del cambio es el Movimiento 15 M, y en él debemos estar y profundizar nuestra relación. Al igual que en Túnez, no hay que bajar la guardia, ni ceder en la presión. Reconozcamos que las vanguardias tradicionales no han sido capaces de lograr el efecto DRY, ni el movimiento posterior. De hecho, ante el hundimiento electoral del socioliberalismo y su rechazo frontal, nadie a su izquierda ha captado de forma significativa su electorado -tal vez la abstención así como un reparto en que, por cierto, se incluye el PP-, luego yo pediría humildad en los aparatos de la izquierda política a la hora de hacer valoraciones, pero también proyecciones.

Las movilizaciones sociales continúan y el espíritu combativo de los jóvenes -y no tan jóvenes- que las iniciaron, permanece no solo intacto, sino inmune a cualquier intento de control o manipulación política. Precisamente son los movimientos sociales de carácter antineoliberal y de pensamiento crítico, pero horizontales y muy participativos, los que más se han aproximado a ellos y mejor recibidos han sido por los impulsores de DRY y acampadas y acampados, incluso se les ha solicitado colaboración y han establecido una línea caliente de acción, elaboración e incluso inmersión en DRY y el Movimiento. Por tanto, mucho cuidado con sacar conclusiones políticas precipitadas e interesadas.

Existe además el peligro de que el concepto negativo de la práctica política institucional se vea incrementado con los pasteleos -algunos difícilmente explicables- que hemos vivido tras el proceso electoral. El peso de querellas localistas es difícilmente entendible por una inmensa mayoría de población urbana y juventud postmoderna.

Así pues, no es malo preguntarnos “ahora que hacemos”, ante una ofensiva todavía más fuerte del neoliberalismo, la rampante potencia de la derecha política españolista y filo-xenófoba, cada vez más berlusconizada. Ahora precisamente que el pueblo italiano comienza a reaccionar, en nuestro país un importante sector de la población, se berlusconiza al igual que su clase política conservadora. Al mismo tiempo, asistimos al suicidio político del socioliberalismo tras haber liquidado a la socialdemocracia, si es que esta realmente existió alguna vez en el reino de España.

Intuimos, comprobamos, que la solución que busca el PSOE -sus cuadros, incluido sus cuadros medios- es la derechización en pos del centro perdido, buscando seguridad y tablas de salvación. Así pues caminan hacía un neofelipismo que, a base de promesas de nuevas leyes y de libertades civiles -que no en el reparto de la riqueza y la justicia fiscal-, además de cierta sensibilidad social que permita conectar con sectores aledaños al 15M y profesionales ilustrados ante el temor del avance neo-franquista.

Los amigos verdes plantean presentarse en solitario. Yo, desde el respeto más profundo, creo que tienen más posibilidades de aportar e influir en una coalición roji-verde de ecologismo social y antineoliberal. Pienso que esta apuesta les engrandecerá.

En relación a IU, creo que debe ser más generosa y valiente, no limitándose a ofrecer su casa y una confección más o menos participativa de su programa, pues esto de la casa común ya lo inventó Alfonso Guerra hace unos años e intentó unir al eurocomunismo y guerrismo y construir una suerte de socialdemocracia de izquierdas.

Que IU juega un papel importante nadie lo discute. Tiene presencia institucional y ha crecido un 1% estas elecciones, pero esto puede parecer insuficiente para sumar apoyos con más fuerza -además la realidad es muy tozuda-. Creo pues sinceramente en un amplio frente social, antineoliberal y verde, federalista y radicalmente democrático. Los socialistas, las feministas, las personas ecologistas, sindicalistas, altermundistas y activistas sociales tienen, tenemos, mucho que decir y aportar. Aunque sobre todo yo señalaría que, si no se percibe que tras el 15 de Mayo lo que se ha puesto sobre la mesa es otra forma de hacer y entender la política, se es inquilino o inquilina de otro planeta.

Yo comenzaría por elaborar, o más bien consensuar, un programa político, tan simple como entendible. Propongo un cambio político tan radical como sencillo, ampliando la base social y, no lo olvidemos, de clase. En lo fundamental este programa existe ya y está basado en gran parte en aportaciones altermundistas y del Movimiento 15M, así como en las reflexiones de intelectuales comprometidos con la causa social y los movimientos cívicos.

Continuaría buscando convergencias sin sectarismos, incluso el borrón y cuenta nueva y la búsqueda de alianzas por encima de los partidismos y/o capillas. La unidad en la diversidad, la confianza, la amistad y tejiendo una nueva solidaridad. Hay que hacer política con sentimientos y humanidad.

Creo que un buen comienzo sería tejer una red que permita el encuentro del 29 de Septiembre y el 15 de Mayo, con lo que ello implica y significa.

La ciudadanía está haciendo política. El grito de democracia real ya! es político. La idea fuerza de ATTAC contra la dictadura de los mercados es política. En las plazas se ha hecho y se hace política. El llamamiento de las Mesas de Convergencia es político y en la búsqueda de la confluencia y la conjunción. Pero todo desde una nueva visión, tal y como el Movimiento del 15 de Mayo nos ha indicado desde la indignación, la reacción y la acción.

Hay que combatir con mucha firmeza el Pacto por el Euro, pues en ello nos va el bienestar y el derecho a una vida, a una vejez digna. Hay que enseñar los dientes a los burócratas de Bruselas, advertir seriamente al PP que no solo puede ser gobierno, sino que lo es ya en numerosas autonomías y estas serán las principales encargadas de los recortes sociales, y decirle con mucha firmeza al Gobierno Zapatero QUE NO, que no aceptamos esta nueva vuelta de tuerca a favor de los mercados y en la destrucción de la Europa Social.

En estos momentos la fuerza del pueblo se forja en la calle, y los gobernantes han de ver que, a la hora de elegir entre los bancos o la gente, el pueblo reacciona. La gran excusa de la deuda pública es una estafa gigantesca a favor de los bancos. Lo que está ocurriendo en Grecia el cruel ejemplo de lo que, a cámara lenta, nos están imponiendo.

¿Quieren una solución desde el gobierno? Dejen de pagar la supuesta deuda y en eso si les apoyaremos.

Visto en ATTAC


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