La mejor arma en manos del opresor es la mente del propio oprimido.

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Pilar Rahola o la policía del pensamiento
Pepe Gutiérrez-Álvarez - KaosEnLaRed

JUN
11
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Pilar Rahola o la policía del pensamiento

La irrupción de las "masas" en las plazas, con toda su audacia y entusiasmo, su concepción naturalmente transversal y universal, llega después del diluvio, de mil derrotas, con los referentes extraviados.... No habíamos quedado sin nada de lo que antaño fue la socialdemocracia. Estaban cruzando cada día el Rubicón, se habían pasado al otro lado con armas y bagajes, y nos decían que, fuera, ya no había donde ir. El juego mira-que-la- derecha-será peor no podía convencer ya que esta misma derecha, la derechota de siempre. Hasta ha podido permitirse el lujo de publicitar argumentos de izquierdas….

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Pepe Gutiérrez-Álvarez - 02/06/11

Cierto es que desde hacia ya bastante tiempo que lo del mal menor se había hecho tan, tan mayor, que no cabían argumentos, al menos no fuera del espacio ocupado por los medias, de los expertos que eran los que predicaban la cuadratura del círculo –aumentar los años para la jubilación permitirá crear empleo para los jóvenes, así lo proclamaba un economista con rictus de no saber ni sumar en un programa de TV3, Banda ampla, dedicado a la “opinión pública”-, pero si bien en los ámbitos próximos –la familia, el bar, el trabajo-, la ira estaba ya a flor de piel, todavía la consecuencia seguía siendo: pero, no hay nada que hacer. Eran ya tantas las derrotas, que, como llegaron a decir los viejos republicanos en el tardofranquismo, cuando ganamos es que ya no nos lo creemos.

Sin embargo, Galileo tenía razón, a pesar de la noche oscura, la tierra se mueve, y en unos pocos días ha sucedido lo que  el personal agorero, pensaba que nunca había de suceder. Esta irrupción ha dejado descolocado a quienes ya estaban bien, o a quienes como aquel personaje de una viñeta inolvidable del Perich –antes que el Roto estuvo el Perich-, al inicio de la Transición se quejaba ante una suerte de psiquiatra de todos los males sociales reconocibles, pero al final proclamaba, lo peor de todo lo que puede suceder es que…todo cambie. Creo que la viñeta resulta bastante indicativa del estado de ánimo representado por los medias que informaban con mayor o menor fe –dependiendo del responsable- de todos los males sociales, pero al final, el mensaje era que lo peor que podía suceder es que todo cambiara.

Están descolocados, y no les faltan motivos, hasta se quejan rabiosamente de la “complicidad” de la prensa”. No han encontrado “infiltrados” ni “agentes de Moscú”…

No pueden hablar de anarquistas violentos, trotskistas trasnochados, etcétera, aunque en su delirio, Pilar Rahola saca a relucir “algunos nostálgicos del “contra Franco y contra los grises” han revivido su adolescencia mal digerida”. Ya no tienen el monopolio de la imagen, de tal manera que el señor Puig Tresporciento ha tenido que sacar a relucir imágenes no reveladas de malos tratos a esa policía con la que trató de reproducir el viejo esquema. Le provocamos, ellos responden, y entonces…no tienen el monopolio, están perdiendo clientela día por día por descrédito. Ahora tratan de nadar y guardar la ropa, pero resulta además que las acampadas están atrayendo solidaridades consagradas: Sampedro, Punset, e incluso en los propios medias del sector no mercenario.

El mercenario obviamente no ha faltado, ha bramado desde el Brunete mediático, y desde los “lobbies” neoliberales, un lugar donde la señora Rahola, actúa como una autoridad gubernamental. La señora dedicó una nada sutil andanada contra los “indignados” e3l 30 de mayo desde “La Vanguardia”, el órgano de prensa convergente por excelencia,   feudo terno del conde Godó que luchó por la libertad bajo el franquismo –aunque nadie se enteró-, y en cuyo curriculum cuenta una pesadilla: el tiempo de la guerra cuando el diario fue confiscado por los sindicatos.   

La señora Rahola nos hace un juego de mano, comienza con dos puntos de “empatía”: hay motivos para estar indignados con tanto paro (aunque jamás revela el porqué), y está bien que esto salga a la calle, pero luego comienza darle la vuelta al guante:  hay propuestas de los acampados que nos llevarían a la jungla ( pero, ¿no lo estamos?, ¿no dominan los depredadores?); no todos los indignados son espontáneos (pero, ¿porqué tendrían que serlo?, algunos lo estamos desde siempre, como emile Zola, un antisemita según las categorías que utiliza el sionismo militante); se mofa de Joan Herrera que, aún siendo diputado, dice que la verdadera democracia está en plaza, por supuesto, un gesto contradictorio con una práctica que hace muchos años que rechazó el recurso de la lucha y de la movilización, pero desde luego, no es la primera vez que Joan dice lo que no hace…A partir de ahí, la señora Rahola va poniéndose al servicio del ser Puig (por cierto, no veía a este hombre tan enfadado desde que Maragall cometió el “despiste” de decir la verdad, y los obligó a montar una de esas comisiones parlamentarias en la que quedó demostrado que todos los partidos sec tenían cogidos por los mismos güevos), y su indignación va en momento:  acusa de las asambleas de querer establecer un “pensamiento único” en el que los discrepantes son tratados de “reaccionarios” (Francecs-Marc Alvaro, el otro joven cachorro neoliberal del diario, dice que los acampados tratan de estúpidos a los demás o sea a la “mayoría silenciosa”, además los acusa de…no tener sentido del humor), y culmina proclamando que no se puede dejar que la gente ocupe las plazas porque…algún día con el mismo pretexto las podría ocupar la extrema derecha (se referirá a la “vieja”, porque ella está en la nueva, su pensamiento sobre Israel o la mundialización no es otro que de los tres de las Azores, es de la que alimentan las islamofobia –los árabes buenos son amigos de Israel y tratan de parecerse a nosotros, de las que han aplaudido las medidas del Ayuntamiento de Vich que calladamente han acabado siendo las de Convergencia), y concluye con estos puntos dignos del mejor pensamiento neoliberal: … si la policía pide entrar en una plaza para sacar objetos de riesgo, a las puertas de una celebración multitudinaria, los ocupantes lo deben permitir (…) si no lo permiten, la policía los tiene que sacar a la fuerza. Decimotercero, la criminalización de la policía democrática sólo lleva al caos. Decimocuarto, si algunos de los que defienden la protesta son los que tienen que mejorar de la democracia, ¡pobre democracia! Y, finalmente, que alguien alce la voz por los comerciantes y vecinos afectados por las protestas. ¿O es que resulta que los daños colaterales no importan?”.

  Curiosamente, la señora Rahola, digno ejemplar de la policía del pensamiento que decía el poumista George Orwell,   comienza su columna diaria bramando contra los bocabruta (bocasucia) de la Red, que los hay, ser de izquierda no siempre es un antídoto contra la estupidez y la estrechez de miras, pero mira quién habla…Recuerdo un programa de “Polonia” (un programa que no le hace ninguna gracia a la señora por su falta de respeto a sus señores, con Pujol nunca se habría permitido), aparecía colgando en una percha a un pobre infeliz que hablaba de los “pobres palestinos”, al tiempo que le gritaba que no sabía de lo que estaba hablando, y es que la señora habla, habla y grita y grita. Manuel Rodríguez Rivero se refería a ella para contar una auténtica pesadilla: viajaba a su lado en un avión, y la Rahola gritaba y gritaba, y faltaban horas y horas para llegar.  Claro que, bien mirado, estos artículos no solamente reflejan la miseria moral de quiene4s lo escribe, también denotan su alta indignación, lo cual, nadie me lo podrá negar, puede considerarse como una de las más elementales conquistas de los acampados. Y es que aunque pasen mil años, nuca olvidaré la cara de mala ostia del señor Puig que tiene miedo que le estropeen su política, perdón quería decir sus negocios.

Pepe Gutiérrez-Álvarez en Kaos en la Red

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Se recomienda leer el artículo Pilar Rahola o como justificar lo injustificable (sobre la Flotilla de la Libertad de Palestina)


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