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Thomas Jefferson

Cenit de oferta vs cenit de demanda (Peak Oil vs Peak Demand)
Antonio Turiel - The Crash Oil

MAR
11
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Cenit de oferta vs cenit de demanda (Peak Oil vs Peak Demand)

¿Qué sabe el Gobierno de las presiones de los EE.UU. para que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) oculte la realidad del Peak Oil, según se ha publicado en varios diarios de la prensa europea? ¿Había un representante español en la comparecencia de Lionel Badal (el periodista que destapó el escándalo de los confidentes de la AIE) delante de la Comisión Europea? ¿Cuándo cree el Gobierno que se producirá el Peak Oil? ¿Qué medidas está adoptando para atenuar su impacto?

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Antonio Turiel - The Oil Crash 11/02/11

Queridos lectores,

Pues parece que al fin el Gobierno español ha contestado (es un decir) a la pregunta que formuló Gaspar Llamazares en Junio pasado (pueden seguir toda la historia en la web de la asociación gallega Véspera de Nada, que es a donde apuntan mis enlaces anteriores). Aunque la pregunta de Gaspar Lllamazares contiene seis cuestiones, se puede resumir lo más relevante en cuatro de ellas:

  1. ¿Qué sabe el Gobierno de las presiones de los EE.UU. para que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) oculte la realidad del Peak Oil, según se ha publicado en varios diarios de la prensa europea?
  2. ¿Había un representante español en la comparecencia de Lionel Badal (el periodista que destapó el escándalo de los confidentes de la AIE) delante de la Comisión Europea?
  3. ¿Cuándo cree el Gobierno que se producirá el Peak Oil?
  4. ¿Qué medidas está adoptando para atenuar su impacto?



La respuesta del Gobierno es un ejercicio de evasión, lo que era más o menos esperable. La primera de las cuestiones arriba enunciadas es ignorada parcialmente con el argumento de que no se pronuncia sobre opiniones personales (?) y que la AIE puede soportar perfectamente las presiones. La segunda cuestión es despachada invocando la separación de poderes (argumento erróneo; sería más bien una cuestión de ámbito jurisdiccional, porque la comparecencia era delante de la Comisión Europea, no del Parlamento Europeo), aunque en todo caso eso no excluye que el Gobierno deba interesarse por las actividades de la Comisión, a no ser que reconozca que ésta es de facto un poder ejecutivo independiente y superior (¡boh!). Con todo, la parte interesante de la respuesta concierne los dos últimos puntos. Respecto al último punto se desmarca con la típica lista de medidas de descarbonización de nuestra sociedad (aumento de renovables, del consumo del gas y de uso del carbón autóctono - supuestamente con tecnologías de carbón limpio-, mejora de la eficiencia, coche eléctrico, etc) , aunque no demuestra que tenga un estudio detallado que pruebe que todo eso va a funcionar con los plazos marcados y que no son simples brindis al sol. Me llama la atención en particular que se menciona que el objetivo del Gobierno es conseguir una reducción de la intensidad energética (unidades de energía consumidas para generar un euro de PIB) de nuestra economía a un ritmo del 2% anual durante los próximos 10 años. La única manera de conseguir eso, me parece a mí, es con un decrecimiento económico que afecte sobre todo a los sectores que consumen más petróleo, lo cual posiblemente es lo que va a suceder, así que el objetivo quizá se cumpla, pero a qué precio. Finalmente, el punto sobre el que quiero discutir más en el post de hoy es el tercero. En él el Gobierno viene más o menos a negar la posibilidad del Peak Oil porque se abona a la tesis de que lo que en realidad se producirá es el Peak Demand. En suma, en frente de la hipótesis de que se está llegando al cenit de producción de petróleo (o cenit de oferta) el Gobierno se abona a la teoría que promueve el think-tank conservador y cornucopiano IHS CERA, según la cual lo que está pasando es que es la demanda está llegando al máximo. En suma, que no es que no podamos consumir más petróleo porque no lo hay, sino que en realidad consumimos menos porque nos da la gana, porque ya no nos interesa tanto como producto y de hecho lo queremos ir dejando. Como la raposa y las uvas...


Los cornucopianos han tenido que ir modificando sus posiciones desde que en 2008 las señales que enviaban los precios del petróleo indicaban que posiblemente estábamos llegando al Peak Oil. Hasta 2008 sus tesis, recogidas en la línea oficial o mainstream de las diversas agencias oficiales es que no había ningún problema de suministro en el horizonte, y que el camino estaba expedito para el crecimiento económico sin límites; en esencia, eran los heraldos del liberalismo económico en el sector de los recursos naturales. Lamentablemente, la Naturaleza no es el mercado de valores y no puede ser engañada, y además no negocia, con lo que desde 2008 ha sido necesario improvisar un discurso nuevo; cualquier cosa antes que aceptar que el crecimiento económico tiene límites. Políticamente es inasumible que el crecimiento económico ha llegado a su fin, porque atenta contra los intereses de las grandes corporaciones y porque sin crecimiento el paro sube (argumento que han interiorizado también los sindicatos y por eso ellos también abogan por el crecimiento). Así pues, la teoría del pico de la demanda viene a ser ese clavo ardiendo al que las clases dominantes se quieren agarrar, su última esperanza de que el mercado todopoderoso se autoregule y resuelva el desaguisado. Sin embargo, ¿tiene fundamento tal suposición? ¿Es la demanda la que ha llegado a su cenit, o es la oferta?

La cuestión de si es la oferta o la demanda la que estaría llegando a su cenit no es simple, puesto que ambas variables están ligadas. Visto desde el punto de vista de la demanda, la demanda hace subir la oferta (siempre que ello sea posible) y en todo caso la falta de demanda hace que la oferta caiga, al no ser económico explotar el bien en cuestión. Desde el punto de vista de la oferta, si hay suficiente oferta de un bien a un precio económico se buscarán nuevos usos para el bien ofertado y la demanda subirá, mientras que si la oferta disminuye (por acaparamiento, falta momentánea de suministro o declive de la producción) el mercado tendrá que aprender a pasarse sin el bien ofertado y se buscarán sustitutos (si es que los hay), con lo que la demanda caerá. Lo que está claro es que la mera observación de las curvas de oferta y demanda no nos sirve para aclarar qué es lo que está pasando en realidad. Lo que sí que nos puede ayudar es el sentido común.

En primer lugar, tenemos suficientes datos constatados de que la producción de petróleo de decenas de países ha superado hace tiempo su particular Peak Oil. Éste fenómeno, con interacción económica (ya que lo que se define como reservas depende de consideraciones sobre el precio) pero de profunda raíz geológica (al final no todo se puede extraer, y una parte importante no puede ser jamás económicamente explotable) es un hecho probado; justamente, si se quiere argumentar que la producción no declinará con suficiente estímulo económico -donde además se ha de tener en cuenta que el estímulo tiene un límite superior, ya que debe llevar a unos precios soportables para la economía- se tiene que demostrar, ya que eso no se ha observado jamás. Un punto a favor del Peak Oil.

Analizándolo desde el punto de vista del equilibrio oferta-demanda, para empezar hay que dejar claro que por más que se empeñen los economistas hay dos hechos incontrovertidos. El primero es que la energía no es una mercancía como las demás, ya que, al representar la potencialidad de hacer un trabajo, es precursora de la actividad económica, y a eficiencia y costes constantes sólo se puede conseguir mejorar la productividad aumentando el consumo de energía (el punto del Peak Demand es, precisamente, que estaría aumentando la eficiencia, pero ya discutiremos eso después). La segunda cuestión es que el petróleo es la principal fuente de energía del mundo y no tiene sustitutos eficaces a la vista. Por tanto, la demanda de petróleo es bastante cautiva, y no va a disminuir mientras no se consiga una de dos: o que mejore la eficiencia energética o que disminuya la actividad económica. Por tanto, para que se esté produciendo el cacareado Peak Demand se tiene que estar produciendo una mejora de la eficiencia energética. Sin embargo, todos los anuncios de mejora energética que oímos continuamente son anecdóticos respecto al consumo total de energía (como las famosas bombillas eficientes) o bien son hallazgos de laboratorio, anunciados a bombo y platillo en la prensa generalista, pero de cuya llegada al mercado mayoritario no tenemos una referencia temporal clara: siempre se promete que llegarán en cuatro o cinco años, pero un mero repaso de las hemerotecas nos mostrará docenas de hallazgos similares de hace cuatro o cinco años que aún no han llegado al mercado. La realidad es que los coches que conducimos hoy en día son en media marginalmente más eficientes que los que conducíamos hace cuatro o cinco años, cuando resulta que nuestro consumo de petróleo ha decaído en un 15% aproximadamente sobre el mismo período. Y si uno mira la eficiencia energética en la maquinaria industrial o en los procesos productivos no se observa una mejora. Lo que sí que se observa es una grave crisis económica con destrucción de tejido productivo y consecuente descenso de consumo industrial, y también del consumo privado por la contracción económica y el paro. Justamente lo que cabría esperar si el retroceso de la demanda viene forzado por un retroceso de la oferta. Dos puntos para el Peak Oil.

Así pues no hay el más mínimo indicio de que se esté produciendo el cenit de la demanda, y más bien los hechos son compatibles con un cenit de la producción, inclusive la alta volatilidad de los precios. Los defensores de la causa del cenit de la demanda deberían de demostrar que se están implementando a escala suficiente las medidas que impulsan la eficiencia energética, y que éstas no comportan un declive económico. Porque un descenso de la demanda aparejado a una recesión económica, sinceramente, no es diferente de un Peak Oil, al menos no en sus efectos.


A pesar de todo lo aquí discutido y de la evidencia clamorosa de que hay problemas con el suministro de petróleo, yo me espero que el discurso mainstream consista una transposición de términos y se confunda la causa con el efecto; así, se argumentará que la crisis económica es la que ha llevado al descenso del consumo de energía en general, y de petróleo en particular. ¿Y qué habrá provocado una crisis económica tan profunda e interminable? Seguramente los analistas de guardia irán encontrando alternativamente nuevas explicaciones, cada vez mejores y más completas. Hasta que se apaguen las emisiones de la televisión...

Antonio Turiel: Licenciado en CC. Físicas por la UAM (1993). Licenciado en CC. Matemáticas por la UAM (1994). Doctor en Física Teórica por la UAM (1998). Científico titular en el Institut de Ciències del Mar del CSIC.

Ver conferencia en la UNED de Antonio Turiel sobre el crash del petróleo.

Visto en The Oil Crash

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