Los hombres sólo aceptan el cambio resignados por la necesidad y sólo ven la necesidad durante la crisis.

Jean Monnet

Dueños de nuestra propia vida
Rosa María Artal - ATTAC

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Dueños de nuestra propia vida

El equilibrio del mundo exigiría que los círculos concéntricos tuvieran exactamente la ubicación contraria. Primero la casa donde habitar, el planeta; después la gente, luego la economía que aporta realidades, y, por último, la entelequia financiera. Sucede justo al revés.


14/12/2010

Rosa Mª Artal – Comité de Apoyo de ATTAC

Susan George, presidenta de honor de ATTAC Francia, representa el mundo en el que vivimos en cuatro círculos concéntricos. El más grande, exterior, corteza que condiciona al resto, es la economía financiera (la búsqueda del dinero puro y duro). Le sigue, algo más pequeño, el círculo de la economía real, la que produce bienes y servicios. Más adentro y reducido queda el de la sociedad, y, finalmente, minúsculo en importancia, el planeta. Y yo empiezo a visualizar a las personas en esa tercera división constreñida, vagando ciegas en un sálvese quien pueda. Y es que probablemente uno puede construirse una burbuja en un trapecio, sin ser consciente de su inseguridad, porque no se ve nada más allá. Al menos hasta que la frágil bola de aire explota.

El equilibrio del mundo exigiría que los círculos concéntricos tuvieran exactamente la ubicación contraria. Primero la casa donde habitar, el planeta; después la gente, luego la economía que aporta realidades, y, por último, la entelequia financiera. Sucede justo al revés.

En Cancún certifican un nuevo paso para seguir destruyendo el medio ambiente, en aras del negocio. Cumbre con tímidos avances, prórroga de negociaciones, “ambiciones”, el mismo lenguaje retórico. La especulación financiera adopta un papel mucho más resoluto: dicta las normas a la sociedad, en ausencia o connivencia política. De forma implacable.

Un banco suizo UBS –quién manda, manda- comenta que los bancos españoles necesitan 70.000 millones de euros y solo “para disipar dudas sobre su solidez”. En Islandia, tras una auténtico calvario, la población decidió en referéndum dejar caer a sus pobrecitos bancos, y ahora su economía está creciendo al 1,2%. Aquí, esos 70.000 millones saldrán de nuestras costillas.

Y hay quien no sabe hasta qué punto. Nuestra eufemísticamente denominada “reforma” laboral -llámale mejor hachazo- aún no es suficiente. Los presidentes del Banco Central Europeo y el Banco de España –dos neoliberales de pro- acaban de reunirse. Trichet pidió “medidas más profundas”. ¿Cuáles? Mencionaron una: “la negociación colectiva”, de la que se había hablado en España pero sin llegar a “reformarla”. Es decir, un siglo de derechos laborales al garete. Empresario y trabajador pactan las condiciones en ausencia de testigos molestos. De echarse a temblar.

Resaltar esta realidad parece que no es suficiente. Abruma. Menos mal que muchos (sí, más de los que pensáis) tienen la televisión para aliviar las penas y sobresaltarse solo con lo que mandan sobresaltarse. El cierre de CNN+ nos deja solo -salvo excepciones aisladas- con trivialidad, basura y ultraderecha. Y es grave. Compruebo, cada día más estupefacta, que una inmensa mayoría de la población española se sienta ante el televisor para engullir lo que le echen. Sin el menor sentido crítico. Cuantos más globitos en la supuesta información, más calidad tiene la cadena. ¿Cuenta la televisión los datos de la actualidad que he reflejado, convenientemente contextualizados como para que la audiencia se entere de lo que sucede? No, vivimos en la era de la desinformación aunque parezca lo contrario. Y es que, a lo peor, la gente se asusta, o se aburre, y en todo caso, dejan de comprar y de ser carne de cañón.

Varias personas me han comentado que tienen “la esperanza de que todo se arreglará”, la crisis, todo. Al preguntarles en qué hechos se basan para ese convencimiento apuntan que  es “su impresión” -¿no será su deseo?- y ese sibilino “así ha sido siempre, el mundo tiene siglos de Historia y siempre se han resuelto los problemas”. Sí, en la Edad Media costó solucionarlos 1.000 años. Creo que, si no se actúa, no viviremos para verlo.

Esta población acrítica –que tan a fondo se han trabajado los poderes (económico, político y mediático)- es una pesada rémora para intentar algún cambio. Cada uno de los cuatro pilares del caos (poder económico, político, mediático y sociedad acrítica) acarrean una seria responsabilidad en lo que a todos nos sucede. En serio, que papá es un lobo para el niño y hemos de ser dueños de nuestra vida.

Las revelaciones de wikileaks, la desmesurada reacción en su contra porque está dejando en evidencia a los poderes, comienza a abrir una esperanzadora brecha. Ya intentan cerrarla a través de la socorrida contra-información, displicentes habituales, indiferentes y “agobiados de tanto lío“. Esta tarde, numerosas capitales del mundo van a registrar manifestaciones a favor de la libertad de expresión, de que se conozca la verdad como quieren evitar. Algo hay que mover para que la pesada corteza de la economía financiera no termine por ahogarnos. Del todo. Pero sí es cierto que la ingente tarea puede terminar por abrumar y paralizar. Porque para una gran mayoría, hoy también ha comenzado un nuevo día de la marmota. Pero hay entre otros, dos finales opcionales: elige.

Visto en ATTAC España

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