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Louis Althusser

Marcelo Gryckiewicz-Falsificaciones de Moneda en la Historia: Primera Parte.
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Marcelo Gryckiewicz-Falsificaciones de Moneda en la Historia: Primera Parte

A lo largo de la Historia podemos encontrar falsificaciones de todo tipo de monedas, pero es con la aparición de la moneda fiduciaria de papel donde más se presta a la intervención del falsario. El presente articulo al igual que los siguientes no pretende hacer un raconto de falsificaciones particulares sino de demostrar como existió, a lo largo de la historia, el sentido de guerra económica y como se vio la manera de hacer caer al enemigo minando la fe en su moneda.


Marcelo Gryckiewicz

A lo largo de la historia la moneda fue falsificada, así que tenemos que mencionar las monedas forradas del imperio romano, para las cuales se utilizaba un “alma” de metal bajo la que se recubría con una pequeña lamina de plata. Estas laminas cuando eran demasiado bajas saltaban dejando ver el metal mas bajo de su interior. Es de hacer notar que no solo Roma “sufrió” a los falsificadores, también se encuentran monedas forradas en las Polis griegas, el imperio persa y Bizantino.

Resumiendo: a lo largo de la Historia podemos encontrar falsificaciones de todo tipo de monedas, pero es con la aparición de la moneda fiduciaria de papel donde más se presta a la intervención del falsario. El presente articulo al igual que los siguientes no pretende hacer un raconto de falsificaciones particulares sino de demostrar como existió, a lo largo de la historia, el sentido de guerra económica y como se vio la manera de hacer caer al enemigo minando la fe en su moneda.

Moneda de 20 francos oro de Napoleón Bonaparte.

Napoleón Bonaparte, Un Adelantado…. Es harto conocido por todos las dotes de gran estratega que poseyó este corso devenido en emperador de los franceses, sin embargo no esta tan difundida su habilidad por tratar de poner de rodillas a las economías de los imperios mas fuertes contemporáneos como Austria y Rusia.

Austria Primera Víctima:

Uno de los factores que ayudo a hacer del Imperio de los Habsburgo uno de los Estados más poderosos de Europa durante la era prenapoleonica, fue su estructura financiera es decir el Wiener Stadt Banco, el banco central del Imperio Austriaco, con sede central en Viena. A partir de 1759, el erario pudo contar con los Banco-Zettel, o sea los billetes de banco de 10 y 20 gulden (florines), seguidos, en las series más completas impresas en 1762, 1771, 1784 y 1796, con valores de 5, 10, 25, 50, 100, 500 y 1.000 gulden. Inicialmente, los billetes fueron acogidos favorablemente por la población. Luego, la guerra con Francia requirió ulteriores emisiones, que causaron su consiguiente pérdida de valor pero no de prestigio. En los primeros años del siglo XIX, Napoleón golpeo la solidez de los BancoZettel, y con ello a las finanzas de los Habsburgo. En 1806, tras la victoria de Austerlitz sobre rusos y austríacos, Napoleón pergeño la posibilidad de llevar a la ruina a sus dos grandes rivales, por medio de la falsificación de su papel moneda. El Emperador de los Franceses con agudeza observo que Austria, pese a lo oneroso de su esfuerzo bélico, lograba mantener una sana administración financiera. Esto se debía a la notable eficacia y rectitud de los responsables del Stadt Banco de Viena, y de los financieros austríacos, que actuaban en sintonía con los objetivos del gobierno. Se convenció que atacando las finanzas de Viena podría poner de rodillas a los Habsburgo. Luego de haber ocupado Viena, Napoleón puso al frente del Stadt Banco a funcionarios austríacos, pero como gobernador de la capital nombró al general Ciarke, duque de Feltre.

Los gulden falsos de Napoleón

5 Gulden Del Wiener Stadt Banco. de 1806

Napoleón introdujo luego en el banco algunos espías, que en breve tiempo consiguieron sonsacar todos los conocimientos técnicos necesarios para la fabricación de los BancoZettel. Todas las noches, los falsos obreros franceses se introducían en los talleres del banco, estudiaban la maquinaria y mandaban a París las instrucciones necesarias para la fabricación de réplicas. En la capital francesa coordinaba la operación Fouché, el astuto jefe de la policía napoleónica, que había organizado la sede de las falsificaciones en un piso del número 25 de la rue de Montparnasse. El asunto se mantenía en tal secreto, que se produjeron dos episodios curiosos. Primero, el prefecto de París y luego el comisario de policía del distrito denunciaron los extraños movimientos en el piso al propio Fouché, que ordenó a todos la máxima reserva. Hubo de intervenir incluso Napoleón en persona, y con una orden reservada prohibió a cualquier persona entrar en el edificio. Al jefe de los grabadores, el parisino Lale, se le proveyó de un salvoconducto en el que constaba la prohibición a todos los funcionarios de policía de efectuar investigaciones sobre su persona. Este verdadero artesano de la falsificación dispuso veinticuatro planchas de grabar, de cobre, cada una de las cuales podía imprimir hasta 6.000 billetes de banco perfectos. Los billetes se, ”envejecían” a continuación, frotándolos con una escoba sobre un pavimento cubierto de polvo. Los falsificadores de las firmas lograban reproducir un millar todos los días. La emisión del 1 de enero de 1800 fue completamente falsificada, excepto el valor de 50 gulden. Todavía hoy son bastante comunes los billetes del Banco de Viena, y resulta difícil distinguir los falsos. El hecho de que sólo el billete de 50 gulden sea raro, confirma la enorme cantidad de las falsificaciones napoleónicas. Aunque estaban disponibles desde hacía tiempo, Napoleón aguardó el momento oportuno para introducir los billetes falsos en Austria, momento que llegó en 1809, después del armisticio de Znojmo. Los franceses distribuyeron 400 millones de billetes falsos, lo que representó un golpe durísimo para la economía imperial. La cuestión de las falsificaciones fue incluso discutida entre Metternich y Napoleón en los acuerdos para el matrimonio de este último con María Luisa, hija del emperador Francisco I. El canciller austríaco pretendía la restitución de la maquinaria, pero Napoleón se negó, aunque se comprometió a no imprimir más billetes, con tal de que por parte austríaca no se divulgaran noticias sobre las falsificaciones.

Segunda Víctima: Rusia Falsificación de las assignatsii

La experta mano de Lale volvió a servir a los grandes proyectos de Napoleón, que estaba haciendo planes para la guerra con Rusia. Las assignatsii rusas ya se falsificaban en 1807, pero cuando la invasión fue un hecho, la producción se reanudó a ritmo .

En 1812 se encargaron a Lale más de ochocientas planchas de cobre, y para la impresión se le facilitaron no menos de veinticinco prensas. La falsificación de los rublos era mucho más fácil que la de los billetes austríacos: los falsos son hoy fácilmente reconocibles, pues las firmas se reproducen en facsímil, y por tanto están impresas con la misma tinta que el resto del billete.

Billete de 25 rublos de 1811 falsificado por Napoleón.

Las firmas en cambio, como se estampaban con pluma, al, cabo de poco tiempo adquirían un color marrón claro. Gracias a la falsificación de rublos, Napoleón obtuvo notables ventajas: ante todo, podía esperar con fundamento poner de rodillas la economía rusa porque, pese a que los gobernantes estaban al corriente de estos planes, la mayoría de la población, campesina y analfabeta, no estaba en condiciones de reconocer los billetes falsos. Además, su uso facilitaba los aprovisionamientos del ejército francés, por que los pertrechos se adquirían con billetes falsos directamente en cada lugar. Esta circunstancia, entre otras, presentaba al invasor francés como fraterno y honrado, el cual no se encontraba en Rusia para depredar, sino para aportar los ideales de libertad e igualdad, amén de buenos rublos. Los campesinos no entraban en sospechas cuando eran pagados con billetes recién salidos de las prensas; antes bien, los aceptaban de muy buen grado.

La operación, sin embargo, triunfó sólo parcialmente, debido a la incompleta difusión de los billetes falsos y, sobre todo, a la derrota sufrida junto al Beretziná. En 1814 los rusos entraron en París y trataron de localizar el lugar donde operaba Lale, quien, fiel a Napoleón hasta la muerte, había logrado trasladar todo su equipo técnico a Tours. Incluso después de la muerte del emperador, Lale rechazó notables sumas a cambio de la publicación de sus memorias.

Tanto Austriacos como Rusos se cuidaron muy bien de que las falsificaciones de Napoleón no salieran a la luz, la razón fue que de haberse enterado el publico hubiera causado pánico y con él el consiguiente descredito de las monedas, ante la duda no se aceptó que la moneda del estado fue victima de falsificación. ¿Que hicieron ambos? Absorbieron los billetes falsos en su economía.


A sabiendas de lo que la falsificación podía causar en la economía domestica, Napoleón estableció duras condenas para los falsificadores, considerados enemigos de la patria: quince años de cárcel, ”con cadenas”, y marca con hierro al rojo con la letra F (falsificateur falsificador) en el hombro de los culpables.

Ironía: Billete de 100 Francos Francés de 1963 con la imagen de Napoleón Bonaparte y el artículo 139 del código penal que advierte la imposición de trabajos forzados a quien falsifique billetes de banco.

Marcelo Gryckiewicz.

Fuente: Conocer y coleccionar monedas y billetes de todo el mundo Editorial: Planeta De Agostini (1996)



Marcelo está catalogando los diferentes vales o instrumentos de intercambios que existieron en la Argentina , sobre todo durante el 2000/2002

En esta otra entrada del blog encontrará más información sobre su trabajo.

 

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