La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero

Antonio Machado en Juan de Mairena

“Los pequeños contribuyentes son engañados siempre”
ATTAC Madrid

AGO
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ANDREU MISSÉ, NEGOCIOS, El País

Sony Kapoor (Nueva Delhi, 1974), formado como ingeniero y máster en Administración de Empresas antes de graduarse en la London School of Economics, trabajó para bancos de inversión como ICICI y Lehman Brothers y comerciaba con derivados para la empresa financiera Aquila mucho antes de que estallara la crisis económica. Durante este tiempo desarrolló un conocimiento detallado de los beneficios y fallos de los mercados financieros. Ahora es director ejecutivo de la organización Re-Define, un think tank internacional que provee de asesoramiento independiente y conocimiento especializado en materias vinculadas a la regulación financiera a varios Gobiernos del G-20, organizaciones internacionales, instituciones europeas y organizaciones no gubernamentales. Actualmente concentra sus esfuerzos y sus conocimientos en promover el desarrollo sostenible y una profunda reforma financiera.

Pregunta. ¿Qué le ocurrió para dejar Lehman Brothers?

Respuesta. Me decepcionó cómo funciona el sistema. Había numerosos conflictos de interés y las llamadas murallas chinas [cuya función es evitar que la información privilegiada circule entre distintas áreas de negocio de los grupos financieros] eran permeables. El único propósito de nuestro equipo de leveraged buyouts [adquisiciones con apalancamiento de activos] era obtener un beneficio del 25%-30% para el banco, sin ninguna preocupación por el impacto que pudieran tener nuestras decisiones en la empresa que tratábamos de comprar, en sus trabajadores o en la economía real. Operábamos absolutamente separados de la realidad, y lo único que nos interesaba era el logro de beneficios para el banco y mayores bonus. La verdad es que todo esto me hacía sentir muy incómodo.

P. ¿A qué se refiere con que las murallas chinas “eran permeables”? R.
En los bancos de negocios, las actividades de inversión deben estar completamente separadas de las de asesoramiento. Era frecuente asesorar a una empresa por la que se cobraban comisiones y, al mismo tiempo, invertir dinero propio del banco en la misma. Los consejos no se daban pensando en los intereses de la empresa como cliente, sino pensando en los beneficios para el banco.

P. ¿Y los bonus?

R. Los bonus que obtienen los ejecutivos bancarios y el personal de la industria financiera dependen directamente de los beneficios que generan. De este modo, para aumentar sus bonus tienen que generar más beneficios, lo que implica tomar riesgos cada vez más y más altos. Estas acciones son las que nos han conducido a la crisis en la que estamos ahora. El problema es que existe una asimetría. Cuando las cosas van bien, los beneficios se los embolsan estos directivos, que se lo gastan en ferraris, yates y apartamentos de lujo. Pero si las cosas van mal, no tienen que pagar ningún precio por sus decisiones arriesgadas. Por eso se pueden tomar grandes riesgos sin ninguna responsabilidad.

P. ¿Para usted el sistema de remuneración está en el origen de la crisis?

R. Absolutamente. La realidad es que se puede reformar el sistema financiero de muchas maneras. Puedes imponer múltiples reformas, como no permitir la toma de riesgos excesivos, dividir los bancos según sus funciones, prohibir ciertas actividades, imponer una estricta regulación y supervisión, reforzar el capital y los requisitos de liquidez… Pero la opción más eficiente es cambiar los incentivos de las personas que toman las decisiones de excesivos riesgos. La razón es que los bancos no toman las decisiones por sí mismos, si no son los ejecutivos los que las toman. Al final son los incentivos de los ejecutivos los que de verdad importan.

P. Cuando se refiere al problema de la toma de decisiones, ¿qué piensa de la High Frequency Trade (HFT), las órdenes de compra o venta dadas por ordenadores en microsegundos?

R. La cuestión está en que hoy las operaciones decididas por computadoras representan hasta el 50% del mercado bursátil en EE UU. Si el mercado sube, los ordenadores lo hacen subir más y más, y si baja, las máquinas empiezan a vender y a vender, y entonces se produce una situación como la que ocurrió el 6 de mayo, que, sin ninguna explicación, el mercado se hundió un 10% en una o dos horas. Lo que tenemos ahora es mucho más riesgo de un hundimiento total del mercado porque los ordenadores están todos operando de la misma manera. La estabilidad de los mercados proviene de la diversidad de las opiniones: cuando quiero comprar, alguien debe querer vender, y esto crea la estabilidad. Si todo el mundo quiere vender al mismo tiempo, entonces el mercado no opera eficientemente y hay un peligro de un derrumbamiento completo. Por tanto, hay que limitar seriamente el HFT.

P. ¿Qué papel pueden jugar los impuestos en la mejora del sistema financiero? Parece que los bonus y los salarios de los ejecutivos bancarios tienen muchas maneras de eludir al fisco.

R. Ahora hay mucho debate sobre el papel de los contribuyentes en el rescate de los bancos. Pero se olvida que la aportación de los contribuyentes es mucho mayor durante los tiempos normales, porque el sistema financiero favorece de muchas maneras la evasión fiscal. En primer lugar, cuando los bancos pagan elevados bonus a sus máximos ejecutivos, tratan de hacerlo a través de estructuras o paraísos fiscales para minimizar su carga fiscal. En segundo lugar, los bancos tienen divisiones especializadas en constituir estructuras especiales en paraísos fiscales, animando y facilitando a sus clientes ricos y empresas grandes a no pagar impuestos.

P. ¿Qué consecuencias tiene este sistema?

R. Cuando el sistema se hunde por una crisis, entonces son de nuevo los pequeños contribuyentes los que pagan los impuestos, porque no tienen otra opción. Los pequeños contribuyentes pagan siempre, pagan por los impuestos que no pagaron los ejecutivos en los tiempos del boom y pagan para rescatar a los bancos. Los pequeños contribuyentes son engañados siempre.


Fuente - Publicación: ATTAC Madrid

 


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