Los hombres sólo aceptan el cambio resignados por la necesidad y sólo ven la necesidad durante la crisis.

Jean Monnet

Karzai, el hombre de Bush y Obama
Mikel Ayestaran - IARNOTICIAS

NOV
09
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Proceso electoral terminado. Hamid Karzai presidente y que el desastre electoral se olvide cuanto antes. Un nuevo parche a ocho años de parches en la misión afgana.

NOV 09
   

El problema es que a diferencia de 2001, se ha perdido la confianza de los afganos y los talibanes han pasado de ser un grupo en plena huída a los dueños de buena parte del territorio. Occidente felicita al ganador y ya empieza a encargarle una serie de tareas para intentar mejorar la marcha del país. Se repite la misma escena de hace cinco años, pero con diferente protagonista por parte americana. Obama ha recogido el testigo de Bush, pero tendrá que seguir confiando en la misma persona que la anterior administración elevó a los altares presidenciales en Afganistán.

Los deberes de Occidente pasan ahora a un segundo lugar para un Karzai que debe empezar a repartir el pastel entre el selecto grupo de señores de la guerra que le ha arropado durante su mandato. Los hay de todas las etnias y con todo tipo de crímenes a sus espaldas, sólo hay que leerse el “Manos manchadas de sangre. Atrocidades del pasado en Kabul y herencia de la impunidad en Afganistán”, publicado en 2005 por Human Rights Watch. Bush hizo la vista gorda, y con él todos los países OTAN que usando la coletilla de ‘misión amparada por una resolución de Naciones Unidas’ dicen amén a todo. El Premio Nobel de la Paz se encontrará sentado a la derecha de Karzai al el ex ministro de Defensa Mohamed Qasim Fahim, su número dos al que diferentes organizaciones no gubernamentales acusan de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad durante la guerra civil afgana. Sólo un ejemplo de una larga lista.

Los dirigentes afganos, con Karzai a la cabeza, calificaron el informe de “incorrecto y poco creíble”, pero se apresuraron a aprobar una ley de amnistía por la que “ningún partido político o facción militar que participó en las dos décadas y media de guerra en Afganistán puede ser juzgado ni perseguido legalmente”. Pero esto ya no importa porque "hay que mirar adelante", como repite una y otra vez Kai Eide, el hombre fuerte de ONU en Kabul.

Así que a partir de ahora, cuando lean o escuchen eso de ‘misión bajo el paraguas de Naciones Unidas’, recuerden este informe y la ley de amnistía para estos warlords, y piensen en los millones de afganos que sufrieron su brutalidad durante la contienda civil y que hoy les ven sentados en los ministerios de esta nueva democracia forjada gracias a unas “elecciones históricas”, tal y como las calificó ayer la Embajada de Estados Unidos.

La legitimidad de Karzai está tan en entredicho como la de una misión internacional en la que las tropas mueren y matan para perpetuar en el poder a esta élite de señores de guerra. Injustificable ante los ojos de los ciudadanos de a pie en Afganistán, justificable ante los ojos de los ciudadanos occidentales porque, según nuestros dirigentes, es el peaje que hay que pagar para mantener la seguridad en nuestras fronteras. Esta no es forma de ganarse el corazón de un pueblo como predica la doctrina McChrystlal, esto sólo sirve para seguir con una política de parches que durará lo que duren los dólares. Después poco importarán las resoluciones de la ONU, los derechos humanos o el derecho al voto de los afganos.

Fuente: IARNoticias

 

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