Procedo de Hollywood y ahora estoy en política, y no aprecio ninguna diferencia.

Ronald Reagan

La Ciencia como medio legitimador del sistema capitalista. Una reflexión sobre el suicidio.
El Nota - asambleademajaras.com

MAY
10
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El SUICIDIO en las sociedades industrializadas -preocupadas más por el PIB que por el IDH y el bienestar de la población- aumenta en tiempos de crisis. Digo más, aumenta en tiempos de desprotección social, que es igual a decir que aumenta en tiempos de Neoliberalismo. Entre tanto, la psicología, trata el tema desde la perspectiva sesgada del "trastorno adaptativo".


El Nota - 05/10

En las sociedades inhumanas conformadas por la rentabilidad económica y la primacía de un (inexistente) "mercado libre" no hay sitio para todos. Muchos individuos ya no sólo se encuentran fuera del tejido productivo de lo que un día se llamó "la riqueza de las naciones"; la exclusión es total ya que los estados abandonaron la idea del Estado de Bienestar por un escuálido estado asistencialista (lo que vulgarmente se le llamaba "Papá Estado" desde los mismos círculos que hacían de la ayuda al mundo financiero, una necesidad imperiosa gastando billones de Euros que ahora sólo lesionan los derechos de los ciudadanos y la solvencia de los Estados).

El SUICIDIO en las sociedades industrializadas -preocupadas más por el PIB que por el IDH y el bienestar de la población- aumenta en tiempos de crisis. Digo más, aumenta en tiempos de desprotección social, que es igual a decir que aumenta en tiempos de Neoliberalismo. Entre tanto, la psicología, trata el tema desde la perspectiva sesgada del "trastorno adaptativo".

Hemos visto a través de la historia cómo las barbaridades promovidas desde las altas esferas de poder, en múltiples ocasiones, intentan legitimarse desde un punto de vista religioso -guerras santas y cruzadas-, ideológico -desde Guantánamo, supremacía étnica, "guerras humanitarias" a los Gulágs- y ahora también científico. En la inmensa mayoría de las aulas universitarias se van adoctrinando a los futuros doctores a la vez que, desde fuera, desde los medios de comunicación, se fomenta las visiones simplistas y se alimenta la carencia de criterio (se recomienda un acercamiento a la obra de Ivan Illich y en especial los libros "La Deseducación" de Noam Chomsky y "Homo Videns" de Giovanni Sartori).

Los ejemplos más visibles son el punto de vista de la "elección racional" dentro de la Ciencia Política o, en el campo de la Economía, la famosa mano invisible del mercado. Pero un sistema depredador como el que sufrimos no se conforma con unas explicaciones que con el tiempo carecen de sentido conforme se enfrentan a la realidad y la pauperización de la vida social e individual: necesita colonizar la mente de los individuos uno a uno.

Aquí es donde encontramos a gran parte de psicoanalistas, psiquiatras y psicólogos que no discuten y, añado, apuntalan un sistema fabricado para y por psicópatas con sus absurdos diagnósticos: todo aquel que no sepa llevar el ritmo impuesto desde arriba es que no está preparado, no sabe adaptarse a la ley de la jungla y deberá atiborrarse de ansiolíticos, nivelar los niveles de serotonina o apuntarse a un curso de risoterapia simplemente para autoconvencerse de que su vida es "humanamente" soportable y entra dentro de lo que la sociedad espera.

El fenómeno del suicidio ha sido estudiado con suma sutileza y complejos en el seno de las sociedades industrializadas. Hasta 1897 con la obra de Émile Durkheim (uno de los primeros preocupados por el fenómeno de los social), El Suicidio, éste fenómeno pasó por diversos contextos históricos mirado a través del prisma de la época y la cultura en la que se hallaba: encontramos la templaza de un Sócrates testarudo que bebe la cicuta impuesta como castigo en la Grecia clásica como un hecho ejemplarizante de hasta donde puede llegar la injusticia de una supuesta democracia; en la Roma del 46 aC, la muerte de Catón el Joven (Catón de Útica) arrancando de su cuerpo sus propias visceras al haber sido derrotado por el que sería el futuro emperador Julio Cesar; posteriormente el Catolicismo llegó a condenar el suicidio como pecado "mortal" (menuda paradoja); la visión romántica del mundo de los siglos XVIII y XIX...

El suicida

Es un fenómeno humano y como tal ha vivido en nuestra cultura pasando por los acentos, velos y sombras de cada época.

En estos momentos, tenemos muchos más datos y estudios sobre el tema, pero da la casualidad de que no siempre, estos "médicos de la mente", saben prevenir tan trágico acontecimiento.

Encontramos "epidemias" de suicidios en todo el planeta y con un claro repunte en los últimos meses:

En muchos de estos casos son las deudas, la presión laboral, el desempleo... toda una serie de situaciones que se han normalizado en este sistema de culto al rico y al poderoso y de olvido y escarnio del individuo que fracasa en sus proyectos. El empleado de France Telecom, el campesino asiático o el desempleado nipon podrían recurrir a un encorbatado psicólogo con gafas de último diseño antes de terminar con sus vidas. Y es ahí dónde encontraríamos el cajón de sastre en que se ha convertido el diagnóstico de "trastorno adaptativo" y el consiguiente negocio para la industria farmacéutica que forzará las explosiones de serotonina en el cerebro de estos taciturnos pacientes.

El mundo visto por el que no tiene esa serie de problemas suele ser muy diferente, y si le sumamos un velo burgués, es el "país de las maravillas", un "mundo feliz" que no necesita ser cambiado ni ser puesto en cuestión; sólo hay que controlar las cifras y datos para que no exista una alarma.

Ahora bien, en esta corrupción de las palabras, en esta orgía de eufemismos todo cabe: dentro de poco podrían decir que un pez fuera del agua muere por "trastorno adaptativo", o que los que se suicidan, dentro del satanismo del darwinismo social, es porque no estaban lo suficientemente adaptados a los "nuevos" tiempos.

Espero que la reflexión conmueva al lector, y no caiga en el deseo de dejarse llevar por una cultura "anticultura" e inhumana; que sepa discernir entre lo que son instrumentos de sometimiento del sistema, y lo que verdadermente es ciencia; en no conformarse con este lodanal que nos han dejado como mundo, y trabajar por un mundo mejor...

Si eres un profesional de la medicina hazte preguntas y retira los velos puestos intencionada pero sutilmente por la "des-educación" de un sistema capitalista alienante.

También quisiera recomendar la visión de los documentales de Redes El suicidio y El suicidio se puede evitar y leer el artículo publicado en SinPermiso Crisis económica y Salud Mental de Sergi Raventós (pdf).

El Nota

Para acabar os dejo la noticia de otra persona más que no pudo respirar sin branquias fuera del agua, a ella, a Vicky Harrison, le dedicamos este artículo:

Una joven británica se suicida tras ser rechazada en 200 entrevistas de trabajo

  • Vicky Harrison dejó una nota: 'No quiero seguir siendo yo misma'
  • 'Se sentía humillada por no encontrar trabajo', explica su padre

Vicky Harrison

Foto: Cavendish Press (Daily Mail)

Rocío Galván - El Mundo

Madrid.- Vicky Harrison se ha suicidado a los 21 años después de ser rechazada en más de 200 entrevistas de trabajo. La joven británica se quitó la vida con una sobredosis de pastillas tras buscar empleo durante más de dos años. Dejó una nota: "No quiero seguir siendo yo misma".

Sin embargo, Vicky lo tenía todo para ser feliz. Era una "chica de sobresaliente", divertida y guapa. Su novio, Nathan, al que dejó ese escueto pero demoledor epitafio, aún no se cree que ella ya no esté.

La madre de la chica, Louise, de 43 años, explica que "Vicky era una niña brillante e inteligente que se deprimió al no poder encontrar trabajo. Estar en el paro durante tanto tiempo le parecía humillante y no pudo aguantar más", según informa la prensa británica.

"Por favor, no estéis tristes. No es culpa vuestra. Quiero que todo el mundo sea FELIZ", decía en otra carta que dejó a sus padres.

'Vicky sentía que no tenía futuro'

Vicky quería ser productora de televisión. Tras graduarse con buenas calificaciones en el instituto, estudió Imagen y Sonido en la Universidad de Londres durante un año, pero abandonó los estudios para ponerse a trabajar y ahí empezó su calvario.

Envió su currículo a centenares de ofertas. Al principio relacionadas con sus estudios y luego de cualquier cosa que le reportara algún ingreso: dependienta, camarera, reponedor de estanterías, ayudante de comedores escolares, hamburgueserías... Pero siempre obtenía la misma respuesta: "No".

"Sufrió tantos rechazos que su confianza quedó afectada (...) Se sentía humillada por no encontrar trabajo. Sentía que no tenía futuro", relata su padre, Tony, de 53 años, al periódico local Lancashire Telegraph.

Ahora, su familia quiere crear una fundación con su nombre para ayudar a otros jóvenes desempleados que se encuentren en la misma situación para enseñarles cómo enfrentarse al mercado laboral. "Un lugar donde la gente pueda hablar y entender que esto no es el fin del mundo", asegura Haworth. De esta manera, el padre de la joven, que ha roto ahora su silencio después de la trágica pérdida de su hija, busca consuelo: "Para algo tiene que servir de la muerte de Vicky".

El su memoria quedará para siempre el 30 de marzo, el día que encontró el cuerpo sin vida de su hija en el salón. Horas antes, había leído una carta en la que la rechazaban para trabajar en una guardería. Paradójicamente, un día después de su muerte llegó el cheque (65 euros a la semana) del subsidio para solicitantes de empleo. Ahora será otro joven, de los muchos que engrosan las lista del paro, el que reciba ese dinero.

El Mundo


Como se puede ver, hay un factor común en la historia, desde Numancia hasta este reciente caso: la imposibilidad de someterse a una vida asquerosa y repleta de penurias hace que estos casos cada vez sean más comunes y, paradójicamente, más silenciados.

 


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