Mi vida de niña puede parecer espantosa, pero era hermosa... Pasé hambre... Pasé frío... Pero era libre.... Libre de no levantarme... De no acostarme... De emborracharme... De soñar... De esperar

Edith Piaff

REFLEXIONES SOBRE EL PROYECTO DE PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO PARA EL AÑO 2013
Miguel Ángel Luque Mateo

NOV
12
English
French
Italian
Portuguese
Comparte
Autores

REFLEXIONES SOBRE EL PROYECTO DE PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO PARA EL AÑO 2013

Todos los ingresos de los impuestos indirectos van destinados a pagar los intereses de la deuda pública, que se come uno de cada tres euros del Presupuestos del Estado


Miguel Ángel Luque Mateo - 18/11/12

          I.- INTRODUCCIÓN
          Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) contienen la previsión de ingresos y la autorización de gastos para realizar en un ejercicio específico. Por tanto constituyen el mejor reflejo del plan económico-financiero de un Gobierno. Y en cuanto documento de ingresos y de gastos, se convierte en un instrumento privilegiado para realizar un juicio sobre el cumplimiento de los principios constitucionales de justicia financiera que obligan tanto al ejecutivo como al legislativo.

          Quiero recordar que el artículo 31 de la constitución establece la exigencia de que el sistema tributario, del que proviene la mayor parte de ingresos del Estado, se diseñe y se aplique conforme a los principios de generalidad, igualdad, capacidad económica y progresividad. Es decir, que todos (personas físicas y jurídicas, sin privilegios injustificados), los que tienen y ganan más, contribuyan más y en mayor medida al sostenimiento de las cargas públicas, que los que menos tienen o ganan.
          Igualmente recuerdo que ese mismo artículo obliga a que el gasto público se realice de acuerdo a los principios de justicia, igualdad y eficiencia.

          Es definitiva, según la Constitución Española, los tributos los deberían de pagar, sobre todo los más ricos, mientras que  y el gasto habría que dirigirse, principalmente, hacia los más desfavorecidos.

          Pues bien, observando el Proyecto de PGE para el año 2013 creo, no sólo que estos principios no se están respetando, sino que está ocurriendo todo lo contrario. Se está produciendo un trasvase de riqueza desde las clases bajas y medias, que son las que soportan la mayor presión fiscal en España, hacia las grandes fortunas, las entidades financieras y las multinacionales, que son los que menos pagan y, además, los que se benefician de las millonarias ayudas públicas y, sobre todo, del cobro de los escandalosos intereses de la deuda pública.

          Veamos más detenidamente esta cuestión, adelantando que realizo este análisis según las propias previsiones del Gobierno, que han sido cuestionadas por todos los organismos e instituciones nacionales e internaciones, como la  Comisión Europea, que las consideran irreales.

 

II.- LOS INTERESES DE LA DEUDA SE LO COMEN TODO

La cifra de previsión de ingresos y autorización de gastos que consta en el Proyecto de Presupuestos del Estado –sin incluir el resto de organismos- para el año 2013 asciende a unos 121.000 millones de euros. Y lo primero que llama la atención al observar la vertiente de los gastos es que casi 40.000 millones de euros se destinan AL PAGO DE INTERESES DE LA DEUDA PÚBLICA. Adviértase que no tienen como finalidad reducir (amortizar) la deuda pública del Estado, que tiene previsto aumentar en 50.000 millones, sino, sólo al abono de intereses. Y lo repito, porque me parece una cuestión de extrema gravedad: 1 de cada 3 euros de gasto –un tercio del presupuesto- se destina a pagar intereses de la deuda.
Piénsese que la partida del pago de intereses es superior a la suma de lo autorizado para Justicia, Seguridad ciudadana e instituciones penitenciarias, política exterior, servicios sociales y promoción social, fomento del empleo, acceso a la vivienda, sanidad, educación, cultura, agricultura, pesca y alimentación, industria y energía, comercio turismo y PYME, subvenciones al transporte y todas las Infraestructuras del Estado, como puede comprobarse en el siguiente cuadro.

 







Fuente: Libro Amarillo Proyecto PGE 2013. Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas     
          En otras palabras: no hay dinero y se recortan drásticamente las siguientes partidas:
- SANIDAD. Se reduce en más de 120 Millones de euros (cae un 3,1%, aunque en la estructura orgánica el Ministerio de Sanidad es el que registra la mayor caída). Cuando digo estas cifras no es para aburrir, sino para que comparemos magnitudes (no hay 121 millones para Sanidad pero sí 40.000 millones para el pago de intereses de la deuda). Si nos fijamos, el Estado Español gasta diez veces más en pagar intereses de la deuda que en Sanidad. Y lo más grave no es el descenso de la partida presupuestaria concreta de la Sanidad del Estado, sino el recorte en la transferencia de fondos para la financiación de las CCAA, que son las que tienen las competencias de este ámbito y las que soportan el verdadero gasto sanitario.
- EDUCACIÓN. Cae un 11% respecto al año pasado y un 35% respecto a 2011. No olvidemos que los presupuestos del 2012, con los que comparo estas cifras, ya eras unos presupuestos de terapia de choque e hiper-restrictivos.
Parece que tendremos que volver a la época en la que sólo podían estudiar los ricos y los pobres debían conformarse con la educación básica.
Conviene destacar, como advierte Ignacio Escolar, que aunque el Gobierno vende como gran gesto que suben las becas (solo 23 millones de euros), en realidad solo suben algunas de ellas. El gasto total en becas y ayudas a estudiantes cae un 3,8%. Solo aumenta –cito textualmente los Presupuestos– "la dotación a las becas universitarias y no universitarias de carácter general, que son las más representativas, así como la compensación a las Universidades de precios públicos por los servicios académicos a los becarios exentos de su pago”.
- JUSTICIA: está al borde del colapso y se recorta más de un 4% el penoso  presupuesto del 2012, que a su vez se había recortado en un 6% respecto al 2011. (Como ejemplo de la situación que vivimos podría decirse que en el ámbito contencioso-administrativo, los asuntos tardan una media de 7 años e incluso 15, si se llega al Tribunal Supremo. En este orden jurisdiccional hay unos 45.000 millones de euros en conflicto, pendientes de resolver, nada más que en lo que a liquidaciones tributarias se refiere). Y, encima, con la entrada en vigor de las nuevas tasas judiciales, el ciudadano medio tendrá que pedir un préstamo para poder acceder a la justicia.
- SEGURIDAD CIUDADANA E INSTITUCIONES  PENITENCIARAS. También se recorta, pero no olvidemos que no falta dinero público a empresas de seguridad que se quedan con el servicio de vigilancia exterior de las cárceles, privatizado este verano.
- POLÍTICA EXTERIOR. Cae un 50% respecto a 2011 (más de un 11% respecto al año pasado). Y la mayor parte el “hachazo” se la lleva la Agencia Española de Cooperación Internacional, que se queda en cifras irrisorias,  y deja en la picota la mayoría de proyectos de desarrollo puestos en marcha. También baja el Fondo del Agua, el gasto en cooperación, promoción y difusión al exterior –Instituto Cervantes-, pero sube ligeramente el gasto en embajadas y consulados.
- SERVICIOS SOCIALES Y PROMOCIÓN SOCIAL. La primera lectura superficial del Proyecto de PGE lleva a engaño, porque aparece una subida del 34%. Pero si leemos detenidamente el Libro Amarillo de Presentación de los citados PGE, se explica que, en realidad la citada partida baja más de un 14%, porque de los 2.800 millones, más de 1.000 millones corresponden a obligaciones de ejercicios anteriores. Piénsese que, en este punto, la partida de la Ley de la dependencia sufre otro “recortazo” de 200 millones. Y, además, en este apartado de los servicios y la promoción social, debe recordarse que los índices de pobreza y desigualdad de España son alarmantes, según todos los informes y encuestas publicadas: uno de cada cinco españoles se encuentra en riesgo de exclusión social y uno de cada cuatro jóvenes.
A ello hay que unir que, en la partida de transferencia a otras Administraciones, se recorta el 40% los fondos para las ayudas sociales básicas de los Ayuntamientos.
-   AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACIÓN. Tan necesaria en el campo andaluz, baja un 10% el presupuesto, ya de por sí recortado del año pasado.
- INDUSTRIA Y ENERGÍA. Desciende un 13% respecto al año pasado, lo que significa un recorte de casi un 50% respecto al del 2011 (en plena recesión no hay políticas de reactivación ni fomento de energía renovables).
- FOMENTO DEL EMPLEO. Baja un 35% respecto al año pasado y un 57% respecto a hace dos años. Parece que se deja todo en manos de la reforma Laboral, con unas cifras insostenibles de paro en la sociedad española, especialmente en el ámbito juvenil.
En este punto, se ha advertido que el Gobierno, salvo nueva rectificación, terminará con la ayuda de los 400 euros para los parados de larga duración, teniendo en cuenta que el “Plan Prepara” acaba el 15 de febrero y no hay prevista ninguna otra prórroga en los Presupuestos Generales del Estado.
- ACCESO A LA VIVIENDA. Esta partida se ha recortado casi un 40% desde respecto a 2011. No olvidemos los cientos de ejecuciones hipotecarias que se han venido realizando diariamente y la superación de la cifra de más de 300.000, desde que empezó la crisis, con el drama de los desahucios. En su momento se vendió el Decreto de desahucios y el Código de Buenas Prácticas Bancarias como la solución a este tema y no ha servido par nada (ahí tenemos los datos de suicidios). Además de quitarle la casa al hijo/a hipotecado/a, dejan en la calle a sus padres avalistas y toda la familia se queda endeudada de por vida con el banco, porque los dos o tres inmuebles no son suficientes para pagar la deuda, a pesar de que una tasación de la empresa que el banco designó consideró que el inmueble garantizaba el préstamo por ese valor. Ahora, cuando la presión social es insostenible se acuerdan los dos grandes partidos se sentaron para poner soluciones sin contar ni con el pueblo, ni con las organizaciones sociales que están trabajando este tema, ni con el principal grupo parlamentario (Izquierda Plural) que lleva más de un año proponiendo medidas en el Parlamento –por cierto, rechazadas sistemáticamente por esos dos mismos grandes partidos. Ya se sabe como ha quedado la cosa. La banca sigue ganando consiguiendo que el Gobierno apruebe una leve ampliación de los requisitos que ya existían y que no solucionan el problema.
- CULTURA. Se recorta el presupuesto un 35% respecto a 2011.
- COMERCIO Y TURISMO Y PYME. Cae un  43 % respecto a 2011. Pensemos cuántas tiendas y comercios cierran todos los días al lado de nuestras casas y cuántos autónomos se quedan sin trabajo a diario.
- SUBVENCIONES AL TRANSPORTE (incluido el público). Descienden un 27% respecto al año pasado. Total, si lo que hay que hacer es privatizar el transporte, comenzando por el tren, que como además es más ecológico que los coches, pues mejor fomentamos la compra de coches y que se consuma más gasoil, que las grandes petroleras y los impuestos indirectos lo agradecerán.
- INFRAESTRUCTURAS DEL ESTADO. Cae un 36% respecto a 2011. Total, si en época de recesión no hay que reactivar la economía.
Para todo lo anterior no hay dinero y hay que recortar, pero para el pago de intereses sí hay. Aquí no hay que recortar. Aquí aumenta la partida un 34% (10.000 millones de euros) en tan sólo un año. LA DEUDA SE COME TODO.

 

III.- LOS BANCOS, LAS MULTINACIONALES Y LAS GRANDES FORTUNAS SON LAS QUE SE BENEFICIAN DEL PAGO DE LOS INTERES DE LA DEUDA

¿Y quien se beneficia del pago de los intereses de esta deuda? Pues los mercados financieros, que están obteniendo rentabilidades impensables simplemente comprando letras, bonos y obligaciones del Estado con intereses de hasta más del 7%. Los mismos mercados financieros a los que venimos rescatando desde el 2008 con dinero público y que ahora nos ponen de rodillas, después de haberles salvado la vida. Mercados financieros que tienen nombres y apellidos: son los bancos en los que tenemos nuestra nómina, nuestras domiciliaciones, nuestros depósitos; los fondos donde contratamos nuestros planes de pensiones privados; los fondos privados que nos gestionan nuestras inversiones para obtener una alta rentabilidad variable; las grandes fortunas en formas de Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV), los fondos de capital riesgo domiciliados en Luxemburgo que se están quedando con la sanidad que se privatiza en las CCAA, etc.
En el siguiente cuadro, podemos hacernos una idea del diferencial de tipos de interés entre España y otros Estados europeos, como Alemania, siendo especialmente significativo el dato de julio de 2012.

Para que nos hagamos una idea de lo que representa este pago de intereses (1 de cada 3 euros), (más de 38.000 millones)  piensen ustedes que es igual a todo el dinero que se prevé recaudar en 2013 en impuestos indirectos (unos 38.000 millones), que además son los más injustos -porque no tienen en cuenta la capacidad económica basada en el patrimonio y la renta de las personas físicas, sino sólo en el consumo-.
Por tanto, cuando compren material escolar con un IVA al 21%, o un coche, o una vivienda nueva, piensen que todo el impuesto que están pagando va directamente a los bancos privados por los intereses de la deuda que han suscrito.
Cuando echen gasolina, sean conscientes de que un 50% de lo que les cuesta son impuestos (hidrocarburos, venta minorista de determinados hidrocarburos, IVA) y todo ello, se destinará a pagar, en forma de intereses, a los bancos y, las multinacionales y las grandes fortunas.
Cuando les llegue el recibo de la luz, con el Impuesto sobre la Electricidad incluido, piensen que se lo están dando a los bancos.
Cuando beban una cerveza, un cubata o cualquier bebida alcohólica, piensen que una gran parte del precio es un impuesto especial que va directamente a los bancos.
Cuando compren una cajetilla de tabaco o tabaco para liar, una gran parte de su precio, que proviene del Impuesto sobre las labores del tabaco, va a las grandes fortunas, directamente.
Cuando paguen el seguro del coche, del hogar, de la vida, etc., caigan en la cuenta que una parte corresponde al Impuesto sobre las primas de seguro, que va directamente al banco o los supericos.
Y así podría seguir escribiendo unos cuantos párrafos más.
Y lo más curioso es que el próximo año, con las políticas que se están implementando, en lugar de disminuir, aumentará aún más el porcentaje que se dedique al pago de intereses de esta deuda. (Si este año ha aumentado un 34% respecto al 2102, lo que ha supuesto 10.000 millones de euros más, el año que viene no sé a donde llegaremos) Porque no amortizamos deuda pública –préstamo-, sino que cada año pedimos más dinero a un tipo de interés superior. Como exponen con total claridad VICENÇ NAVARRO y JUAN TORRES, en su último libro “LOS AMOS DEL MUNDO”, el aumento del endeudamiento de las familias y las Administraciones públicas es el principal objetivo de los bancos.
Piénsese que antes de la crisis, en el año 2007, la Deuda del Estado en circulación era de tan sólo de 307.000 millones de euros (sobre un 30% del PIB en lo que a deuda de Administración Central se refiere y un 36% el de todas las administraciones públicas) y cuando termine el año 2013 se prevé –en el mejor de los casos- que haya en torno a 730.000 millones de euros (más del 70% del PIB solo la deuda del Estado y superior al 90% del PIB, la de todas las Administraciones públicas), cuando el nivel exigido por la UE es del 60% respecto al PIB. A pesar de todas las políticas de ajustes, de disminución de gastos, de apretarnos el cinturón, de rebajar los salarios, de aumento del desempleo, de ejecuciones hipotecarias, de recortes en sanidad, educación y servicios sociales, en lugar de disminuir la deuda pública, la hemos más que duplicado (de 300.000 a 730.000 millones euros).
En el siguiente cuadro se explica la evolución de la deuda pública en circulación en los últimos años:

        Fuente: Libro Amarillo Proyecto PGE 2013. Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas
Como podrá comprobarse, a pesar de que llevamos 4 años cumpliendo como el mejor alumno las exigencias de la Troika, en lugar de mejorar, lo que hacemos es empeorar cada día más, sin ver solución alguna.
Como dicen los citados profesores, es totalmente falso el consabido discurso que nos transmiten los medios de comunicación a diario sobre que en España hay mucha deuda, porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, porque hay demasiado gasto público, porque nuestra sanidad o educación es demasiado cara, porque las administraciones públicas gastan demasiado en funcionarios, etc.
Este tipo de interpretaciones cala muy hondo en la gente. Se trata de explicaciones tan lógicas y se repiten tanto como si fueran ciertas que nadie las pone en duda; se aceptan como verdades indiscutibles, cuando en realidad son falsas.
España ha pagado ya tres veces la deuda pública que tenía en 2000 y todavía sigue debiendo el doble. Concretamente, desde ese año se han pagado 1,02 billones de euros, de los cuales 227.000 millones corresponden a intereses (sin incluir los de 2013). Solo entre 2008 y 2010 se ha calculado que España ha tenido que pagar 120.000 millones de euros (la misma cifra que el presupuesto del Estado total de este año) para hacer frente a la deuda en las condiciones que le imponen los mercados. En definitiva, emitimos más deuda para pagar deuda, que proviene a su vez de operaciones especulativas.
En el siguiente cuadro se observa el aumento de la ratio deuda pública/PIB, a pesar de todas las medidas supuestamente encaminadas a salir de la crisis.

Por ello, debe concluirse que el factor principal que ha encarecido la deuda pública, el que la mantiene hoy a niveles desorbitados, es el que haya sido financiada por la banca privada a intereses de mercado o superiores, con la complicidad del Banco Central Europeo (BCE).
La banca privada (especialmente la alemana) gana dinero a través de la deuda fabricada artificialmente y, por ello, está interesada en generar las condiciones para que la deuda, en lugar de menguar, se expanda lo más posible.
Para ello utiliza varias estrategias. Aquí describiremos sólo unas pocas:

  • Impone a los gobiernos políticas de provocan recesiones económicas, que conllevan menores ingresos, además de establecer un sistema tributario favorable al capital y las multinacionales, con lo que se dejan de ingresar miles de millones de euros en las arcas públicas.
  • Se obliga a ceder la política monetaria nacional al BCE, que en lugar de actuar como un Banco Central, lo hace como un lobby de la banca.
  • No se escatiman esfuerzos en inyectar dinero público en el sistema financiero y en cumplir las obligaciones de compra de material militar, a costa, precisamente, de deuda pública.

 

IV.- POLÍTICAS FISCALES REGRESIVAS, PLANIFICACIÓN DE LA RECESIÓN ECONÓMICA Y NECESIDAD DE ENDEUDAMIENTO POR FALTA DE INGRESOS

Como se acaba de decir, la banca impone a los gobiernos políticas que reduzcan los salarios para que las familias o empresas tengan que pedir préstamos. Y el mismo sistema de utiliza a nivel público para conseguir una disminución de ingresos y una mayor necesidad de endeudamiento.
Efectivamente, este endeudamiento del Estado se debe, en parte, a las políticas fiscales regresivas que han beneficiado sistemáticamente a las rentas del capital y a las rentas superiores, a costa de las rentas del trabajo y de la inmensa ciudadanía. Según Vicenç Navarro, esta regresividad explica la gran pobreza del Estado (los ingresos al estado español son los más bajos de la UE-15, un 31% del PIB, comparado con un 44% en el promedio de la UE-15 y un 54% en Suecia). En este sentido, hay que advertir que este problema se acentuó mediante las reformas fiscales regresivas aprobadas en el momento de expansión económica. Los impuestos sobre el capital descendieron un 39% y los de las rentas superiores un 11%, según expone el citado profesor.
Lo más curioso es que el Estado, además de bajarles los impuestos a los super ricos, ahora les paga unos intereses muy altos, a través de la deuda pública que han comprado, precisamente, con los recortes de impuestos.
Ese déficit, provocado por el descenso de ingresos no financieros, ha tenido que financiarse, paradójicamente, con más deuda pública. Para hacernos una idea: este año el saldo vivo de deuda en circulación aumentará en casi 50.000 millones de euros, pasando de 677.900 millones a 728.800 millones.
Hay menos ingresos no financieros y hay que pedir más dinero prestado al sistema financiero, que se frota las manos. ¿Cuántos intereses tendremos que pagar el año que viene? Si este año hemos pasado de 28.000 a 38.000 millones, quizás en 2014 lleguemos a 50.000 millones en intereses, para un presupuesto del Estado de 100.000 millones. En definitiva las clases medias y bajas sólo pagarán impuestos para transferirlos a los bancos, ricos y grandes corporaciones, mediante intereses de la deuda que suscriben.

Pongamos varios ejemplos de esta estrategia:
1) La previsión optimista y poco realista de ingresos tributarios consigue mantenerse, mínimamente, en 2013, única y exclusivamente por las subidas normativas, no por el aumento de la capacidad económica. Recordemos el establecimiento del gravamen complementario del IRPF, el aumento de los tipos del IVA (dos veces desde el año 2010), la eliminación de compensación en IRPF por deducción de vivienda habitual, la introducción de tributación de los premios de loterías por encima de 2.500 euros, la limitación de deducibilidad de gastos de amortización en Impuesto sobre Sociedades, y la finalización de la aplicación del tipo 0 a biocarburantes.
Con todo y con eso, los únicos ingresos que prevén subir son los del IRPF (por las rentas del trabajo principalmente), los del IVA y los de los Impuestos Especiales (IIEE). En general baja la recaudación de los directos un 1,5% (teóricamente los más justos) y aumenta la de los indirectos un 11% (menos justos).
En definitiva, se intenta mantener artificialmente el nivel de ingresos tributarios a fuerza de subir y subir los tributos a quienes no pueden evadirlos.

2) Se mantiene la baja tributación de las rentas del capital y, sobre todo, de las grandes corporaciones y de las grandes fortunas, mientras la ciudadanía soporta el 80% de todos los impuestos, principalmente a través del gravamen a las rentas del trabajo y de los impuestos indirectos. A pesar de la subida temporal del tipo de la renta del ahorro en el IRPF, en líneas generales, los ciudadanos de a pie soportan la mayor carga fiscal, mientras los bancos, las grandes corporaciones y las grandes fortunas, a penas, pagan, aunque luego sí reciben, por la vía de los gastos, los intereses de la deuda que han suscrito gracias a esos recortes de tributos. En definitiva, con el actual sistema lo que está ocurriendo no es sólo que los ricos paguen poco o nada, es que hay una transferencia del dinero de los pobres a los ricos.
Piénsese que este año la recaudación prevista por el IVA (55.000 millones de euros) casi triplicará la recaudación prevista por el impuesto sobre Sociedades (19.000 millones). Ello, contando con la tributación de los beneficios de las Empresas del IBEX 35 –Telefónica, Repsol, Inditex, todos los Bancos, Santander, BBVA- y de todas las demás grandes corporaciones que no están en el IBEX 35, así como de las medianas y pequeñas sociedades.
En el siguiente cuadro se observa que en el Impuesto sobre Sociedades, el tipo efectivo va descendiendo a medida que aumenta el nivel de ingresos de las sociedades.

Piénsese, igualmente, que incluso la recaudación total de todos los impuestos indirectos –IVA, gasolinas, alcohol, tabaco, seguros, etc.- será superior a la recaudación por IRPF.
3) Se aprueban amnistías fiscales escandalosas, denominadas eufemísticamente “declaraciones tributarias especiales” para que los desfraudadores no sólo se vayan de rositas, sino que paguen incluso menos que el currante más pringado: con tan sólo un recargo del 10%, sin sanción y sin tener que dar explicaciones de la procedencia del dinero (narcotráfico, trata de blancas, venta de armas, de objetos de arte, del tráfico de órganos, etc.), cuando el tipo medio de retención de la ciudadanía española en el IRPF superó el 12% y el tipo nominal de sociedades se encuentra entre el 20 y el 30 %.
4) Se mantiene el régimen jurídico de las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV), permitiendo a las grandes fortunas tributar tan sólo al l %, mediante la “trampa” de buscar 99 “mariachis” para constituir una supuesta sociedad colectiva, que en realidad controla una sola persona (ahora solo se necesitará buscar 19 testaferros, con la aprobación del reglamento de la Ley de Instituciones de Inversión Colectiva), y cuya supervisión es competencia de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, desde que en el año 2005 todos los grupos parlamentarios, excepto Izquierda Unida, aprobaron una enmienda para quitar el control de las mismas a la Inspección de Hacienda, que había iniciado 200 actas que no pudieron culminar en ingresos millonarios para las arcas públicas.
5) Se sigue permitiendo la existencia de paraísos fiscales, a pesar de los avances que suponen las firmas de convenios con diversos territorios. En ellos se ocultan al fisco miles de millones de euros. Paraísos donde el 83% de las empresas del IBEX 35 tienen filiales, incluso los bancos nacionalizados, según información del Estudio de Responsabilidad Social Corporativa en las Empresas del IBEX 35. Y no hay que irse muy lejos para buscarlos, porque aquí al lado, en Gibraltar, tenemos el ejemplo más claro, dado que aún no se ha podido firmar ningún tratado de intercambio de información. Paraísos, que no constituyen una excepción, sino que son un elemento esencial de este sistema financiero criminal.

  • Se hace la vista gorda ante denuncias de cuentas en suiza de la crem de la crem de la clase política-empresarial española y se indulta a banqueros. Por el contrario, se encarcela al que facilita los nombres de los defraudadores.
  • Mediante ingeniería financiera se permite la elusión de impuestos, a través de Empresas de Tenencias de Valores Extranjeros, convenios de doble imposición, sociedades holding, precios de transferencia, etc.

8) Se sigue permitiendo un fraude fiscal, que supone dejar de ingresar entre 60.000 y 80.000 millones de euros al año, proveniente principalmente de grandes corporaciones, mientras se reduce el presupuesto de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT), se congela su plantilla (tasa de reposición del 10%), cuando está demostrado que un subinspector multiplica por 40 su sueldo. Para que nos hagamos una idea, la AEAT tiene menos personal y menos presupuesto que el Ayuntamiento de Sevilla.

  • Se tolera la competencia fiscal entre las propias Comunidades Autónomas, precisamente permitiendo que se supriman, de hecho, los impuestos directos que deben pagar quienes más tienen o reciben, como ha ocurrido con el de Sucesiones y Donaciones o el del Patrimonio en territorios gobernados por la derecha (Madrid, Cataluña, Valencia, etc.). Ello, provoca como efecto colateral una simulación de cambios de domicilios de residentes de otras comunidades, como Andalucía, a estas, con implicaciones también en el IRPF, puesto que el 50% de lo que se paga por este tributo se destina a la Comunidad donde “oficialmente” se tiene el domicilio fiscal. Y no deja de resultar paradójico que sean esas comunidades que han eliminado los citados tributos las que han aprobado tasa denominada “euro por receta” –que paga toda la ciudadanía, especialmente los más débiles-, que se añade al “repago” estatal.
  •  Se permite que se dejen de recaudar más de 1.100 millones de euros anualmente en el IRPF, por los beneficios fiscales que se otorgan a las aportaciones de planes de pensiones privados, mientras se adoptan medidas que perjudican a las pensiones públicas.

         
          No obstante, en este punto, la principal caída de los ingresos se debe, además, a las políticas de recortes y contracción del gasto que provoca un efecto perverso de recesión que, a su vez, conlleva una disminución de la recaudación tributaria. Coloquialmente se podría decir que nos encontramos en un agujero y para salir de él, en lugar de pegar un salto, seguimos cavando más hondo. Y lo peor es que es una estrategia perfectamente diseñada, como estamos comprobando en Grecia o Portugal y antes vimos en Latinoamérica. Y no sólo caemos cada vez más y generamos menos ingresos, sino que, como se provoca más paro, también aumentan los gastos por las prestaciones para desempleo: este año 2013: 27.000 millones de euros, la segunda partida más alta después de la destinada al pago de intereses de la deuda (sin contar las pensiones). Si observamos, casi la mitad del presupuesto de este año (si sumamos pago de intereses de la deuda más el desempleo) se destina a pagar la negligente gestión de una crisis provocada por el sistema financiero. Mientras tanto, los consejeros y directivos de las empresas del IBEX 35 aumentan, como mínimo, un 5% sus retribuciones anuales, a pesar de la crisis, cobrando, el que menos, más de medio millón de euros al año, aunque ahí tenemos al Santander que reparte 40 millones de euros entre tan solo 21 consejeros, sin contar sus inversiones privadas.

 

V.- UN BANCO CENTRAL EUROPEO QUE ACTUA COMO UN LOBBY DE LA BANCA Y NO SE PONE AL SERVICIO DE LOS ESTADOS

La gran banca impone un modelo de  banco central, como el de la Unión Europea (UE), que no proporcione financiación a los gobiernos, obligándolos a recurrir a la banca privada, a altísimos tipos, cuando ésta sí los recibe del Banco Central al 1%.
Como afirma VICENÇ NAVARRO, los altos intereses de la deuda son consecuencia, en gran parte, no de la especulación financiera, como constantemente y erróneamente se asume, sino de la oposición del Banco Central Europeo a comprar deuda pública en los mercados primarios, es decir, directamente al Estado español, como hace cualquier banco central digno de su nombre. Como denuncia el citado profesor, no se creó un banco central, sino un lobby de la banca. Cuando se entró en el Euro el Estado español perdió la capacidad de imprimir dinero y comprar deuda. Se delegó en el BCE, que sigue imprimiendo dinero, no para prestarlo al Estado español, sino para prestarlo a la banca privada, a unos intereses bajísimos (menos del 1%) y luego esa banca compra deuda pública a intereses elevadísimos (6-7%). Negocio redondo para la banca. Adviértase que, desde diciembre de 2011, el BCE ha inyectado más de un billón de euros a la banca privada (la mitad española y alemana) y, sin embargo, sigue sin fluir el crédito a las empresas y las familias, porque les resulta más rentable invertir en deuda pública que prestar a la economía real.
          Eduardo Garzón ha calculado que si el Estado español hubiera tenido un Banco Central que le hubiera prestado dinero al 1%, sin tener que recurrir a la banca privada pagando elevadísimos intereses, la deuda pública de España hoy sería un 14% del PIB en lugar de un 90%. Eso significaría que en los PGE de 2013, tendríamos prácticamente 40.000 millones de euros más para gastos en sanidad, educación, servicios sociales. Es decir, se podría mantener el Estado del Bienestar y reactivar la economía.
          En el siguiente cuadro se observa como el porcentaje de deuda pública/PIB de España, con datos de 2011, es muy inferior a otros países con un nivel muy superior, lo que explica que el problema de España no es el volumen de deuda pública, sino el tipo de interés que está pagando por ella.

 

VI.- LAS AYUDAS PÚBLICAS MILLONARIAS A LA BANCA Y LAS PARTIDAS PARA GASTOS MILITARES, AÚN A COSTA DEL AUMENTO DEL DÉFICIT Y DEL VOLUMEN DE DEUDA PÚBLICA EN CIRCULACIÓN

La exigencia de financiación, a costa de deuda pública, de ayudas millonarias al sistema financiero, así como la compra de costosos materiales armamentísticos no plantea problema alguno para la Troika y la gran banca. Al contrario, bendice este tipo de políticas como algo inevitable.

A) AYUDAS AL SISTEMA FINANCIERO
Además del cobro de los intereses de la deuda, conviene recordar las millonarias ayudas a las entidades financieras que, paradójicamente se han realizado directamente con cargo a deuda pública que pagamos todos. (A todos nos viene a la memoria el escándalo de Bankia, pero no es el único). En definitiva, la banca gana por dos veces: por las ayudas directas y por el cobro de los intereses de la deuda generada entre otras razones por dichas ayuda, y que compra la misma banca con el dinero público que se le entrega. Por otro lado, las ayudas que no han sido financiadas directamente con cargo a deuda pública, han necesitado emisiones indirectas para cubrir el déficit generado por las mismas.
Sirva de ejemplo, el Fondo de Adquisición de Activos Financieros, aprobado por el Real Decreto-Ley 6/2008, por importe de 30.000 millones de euros, ampliables a 50.000 millones, que se financió con cargo a deuda pública. (En este sentido, debe advertirse que la financiación pública del ladrillo tóxico no es algo novedoso del “Banco Malo”, sino que es una fórmula que se viene poniendo en práctica desde hace algunos años).
A este respecto, según un estudio de la Universidad Complutense, hasta diciembre de 2011, nada más que en España se había concedido ayudas de diverso tipo a entidades financieras por importe de 141.000 millones de euros. Y, debe recordarse que la propia Comisión Europea ha elevado la cifra del déficit público de España en 2011, del 8,5 % comunicado al 9,4 % al contabilizar como déficit las ayudas a las entidades nacionalizadas. Citaremos también la información publicada por eurostat (149/2012 -22/10/2012), según la cual, el importe de las ayudas públicas (créditos, participaciones, garantías de activos, etc.) a las entidades financieras otorgadas por la Unión Europea (27) ascendió a 848.832 millones de euros en 2008, 1.42 billones de euros en 2009 (el 12,1% del PIB), otro billón de euros en 2010 y 859.352 millones de euros en 2011 (en este último año, el 7,1% del PIB).
Y no nos olvidemos, en este punto, de las autorizaciones anuales para conceder avales mil millonarios a los bancos. Para el año 2013, se prevén autorizar 161.000 millones de euros en avales, la mayoría al sistema financiero. Compárese esta cifra con el aval de 100 millones que necesita Granada para poder terminar las obras de su metro, o las ridículas cuantías de los avales que necesitan miles de PYMES para poder obtener financiación.
Además, en los propios PGE 2013, se incluye la autorización para obtener recursos ajenos al FROB por importe de 120.000 millones de euros. Dinero que irá a los bancos pero del que responderemos en última instancia todos los españoles.
 
B) GASTO MILITAR:
En relación con las partidas de gasto militar con cargo a deuda pública y burlando las cuantías inicialmente aprobadas en los PGE, puede citarse el caso del Crédito Extraordinario autorizado por el Gobierno, mediante Decreto-Ley de 7 de septiembre de 2012, por importe de más de 1.700 millones de euros, con cargo a deuda pública, para hacer frente al pago de obligaciones correspondientes a Programas Especiales de Armamento (Avión EF2000, Helicóptero Tigre, etc.), debido a la deuda contraída por importe de mas de 26.000 millones de euros cuando el actual Ministro de Defensa, Eduardo Serra, era Secretario de Estado de Defensa en la época del Gobierno de José María Aznar.
En este sentido, según la ONG Justicia y Paz, la citada deuda por Programas Especiales de Armamentos (PEAS), asciende hoy a 32.000 millones de €. Estos programas de armas, según declaraciones del Secretario de Estado de Defensa del Gobierno Zapatero, tienen escasa utilidad estratégica para las necesidades reales de defensa y la mayoría de ellos acabarán su vida útil sin haber entrado nunca en combate.
El informe Verdades y mentiras en el presupuesto militar español de 2013, publicado por el Centro de Estudios para la Paz JM Delàs, recoge los principales datos de la realidad del presupuesto militar español con el objetivo de mostrar cómo el Ministerio de Defensa esconde cada año en partidas de otros ministerios más de la mitad del presupuesto militar. En este sentido, denuncia que “el gasto militar previsto para el año 2013 es de 16.492 millones de euros, más del doble de lo que el Gobierno ha dicho”
El informe destaca que este gasto militar entorpece el crecimiento de la economía productiva. Añade que los nuevos riesgos y amenazas de los países industrializados ya no pueden combatirse con el armamento de una economía de defensa y por ello el modelo debe virar. Y concluye que España puede también reducir el endeudamiento y el déficit público apostando por la seguridad común a escala regional y por las políticas de desarrollo humano en educación, salud, derechos humanos y de disminución de las desigualdades económicas.
Seguidamente se expone una clasificación orgánica de los PGE para 2013, donde se observa la cifra teóricamente oficial que se destina al Ministerio de Defensa.

         
          VII.- CONCLUSIÓN
Llegados a este punto, se comprueba que, nada más que desde la vertiente del gasto, se dedica menos a los más desfavorecidos y se destina mucho más a los más ricos, con lo que las desigualdades aumentan, como vienen advirtiendo todos los indicadores. Según la oficina estadística europea, España es el país de la UE donde más ha aumentado la desigualdad entre ricos y pobres desde que se inició la crisis. Pero la situación se agrava porque el dinero de los impuestos de las clases medias y bajas se dedica a pagar los intereses de la deuda que está en manos de los supericos. Por tanto, se produce una transferencia de impuestos de la ciudadanía hacia los bancos y las grandes fortunas –que tributan de hecho mucho menos- en forma de pago de intereses, porque son estos últimos lo que pueden suscribir esa deuda pública con el recorte de sus impuestos.
Se ha advertido que esa transferencia de pobres a ricos también ocurre a nivel de Eurozona, de manera que los países del Sur, que tienen que pagar intereses más altos los pagan a los bancos del Norte, que han invertido ingentes cantidades de dinero para obtener enormes beneficios. Alemania tiene 200.000 millones de euros en tal tipo de inversiones en España y los famosos 100.000 millones que la UE pone al alcance de España para salvar sus bancos, en realidad es dinero para salvar los bancos alemanes. Así que seamos conscientes que seremos todos nosotros, el pueblo español, los que pagaremos los 40.000 millones pedidos para sanear la deuda de los bancos y los miles de millones que luego lleguen con el rescate.
Como dice Vicenç Navarro, si después de escuchar esto no está indignado, es señal de que, o bien es usted parte del problema o es que no me he explicado bien. En este caso, le aconsejo que lea el libro del citado profesor y de Juan Torres López titulado “Los Amos del Mundo. Las armas del terrorismo financiero”. Pero, como advierten los citados autores, hay causas para estar más que indignado. Hoy se está desmantelando el escasamente financiado Estado del bienestar en España, para que los bancos puedan comprar su deuda pública, la cual consiguieron diseñando un sistema en que sus beneficios, que afectan a un sector superminoritario se realice a costa de la miseria de todos los demás.
         
En penúltimo lugar, traigo a colación unas palabras de Alberto Garzón:
“En los años ochenta los países latinoamericanos comenzaron a vivir lo que después se llamó su década perdida, y que en realidad tuvo una duración muy superior a los diez años. La crisis financiera de Estados Unidos de finales de los setenta, y su gestión por parte de la Reserva Federal, provocó que la deuda externa (pública y privada) de los países del sur se incrementara de forma espectacular. Sólo en 1979 la deuda externa de los países en desarrollo se multiplicó por dos, del 8% al 15% y en 1987 estaba ya en el 39% de la producción.
En respuesta a ello el Fondo Monetario Internacional (FMI) se ofreció a rescatar a los países en problemas con el fin de que pudieran pagar la deuda externa. La solución que ofrecieron fueron los llamados planes de ajuste, es decir, recetas de recortes y austeridad que empujaron al empobrecimiento de todos los países «rescatados». Los Planes de Ajuste Estructural (PAE) giraban en torno a cinco ejes claramente delimitados: el ajuste fiscal, haciendo más regresivos los sistemas impositivos mediante aumentos de la base imponible o reducción de tipos; la liberalización comercial, reduciendo las barreras comerciales; las reformas del sector financiero, liberalizando y desreglamentando; las privatizaciones, transfiriendo empresas y servicios de naturaleza pública a manos privadas; y la desregulación laboral, flexibilizando las normas de contratación y posibilitando nuevas formas de relaciones entre empresarios y trabajadores.
No funcionó ninguna de esas fórmulas, demasiado familiares hoy para nosotros, y los países «rescatados» acabaron sumidos en el caos económico y social. En países como Venezuela la tasa de pobreza llegó a situarse por encima del 70%. Pero la crisis de Argentina de 2001 fue quizás el ejemplo más evidente del fracaso del FMI, tanto en términos económicos como sociales, con un impresionante flujo de emigración que en gran parte tuvo como destino España. El descrédito de los políticos alcanzó en todos los países un mínimo histórico, y la gente salió a la calle a gritar el entonces famoso lema de «que se vayan todos». Hoy vivimos en España un déjà vú de todo aquello.
Efectivamente la troika (el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional) está repitiendo los mismos errores en los países del sur de Europa que entonces cometiera en solitario el FMI. Lo que sorprende es que nuestros gobiernos, primero el de Zapatero y ahora el de Rajoy, estén dispuestos a transitar la misma vía que sus homólogos latinoamericanos de entonces. Sobre todo porque es una vía muerta, especialmente para la mayoría de la población. Los presupuestos generales que ha presentado el Gobierno español no son sino un paso más en ese recorrido suicida, y que sin duda tendrán su continuación en otro futuro rescate que ya está ultimando la troika. Los estallidos sociales y el abismo económico están ya a la vuelta de la esquina, y claudicar ante el poder económico como hace nuestro Gobierno es la mejor forma de acelerar el proceso.
Suele decirse que tenemos que aprender de la historia para evitar que ésta se vuelva a repetir. Dicha idea, que comparto, nos lleva a reclamar una ruptura radical con la troika, aceptando el coste económico que ello conlleva, y el inicio de un nuevo proceso constituyente que recupere la democracia en nuestro país y devuelva la dignidad a la política.
Porque las alternativas son o bien una larga travesía por el desierto, y sin garantía alguna de salir de allí algún día, o bien un movimiento populista de derechas que logre canalizar la frustración de la ciudadanía hacia propósitos indignos. Ninguna de esas alternativas son deseables para quienes creemos en la democracia y en los principios de justicia social y solidaridad. Por eso nos toca reconocer esos objetivos y acumular fuerzas sociales (sindicatos, movimientos sociales y ciudadanos indignados, entre otros) para alcanzarlos”.
            Quiero concluir con dos ejemplos de países que están saliendo de una crisis parecida a la nuestra mediante una vía totalmente opuesta a las que se implementa aquí.
En Islandia, los ciudadanos salieron a la calle y protestaron; se opusieron al rescate económico y a asumir las pérdidas de la banca, y llevaron al banquillo de la justicia a políticos y banqueros responsables. ¿Y cuál ha sido el resultado de esta opción que nos esconden nuestros gobernantes y los principales medios de comunicación?:

  • En dos años han conseguido una economía próspera, según las propias agencias privadas de calificación.
  • Se ha reducido el déficit del 10 al 5,4 %
  • Se prevé equilibrio presupuestario para 2014.
  • Ha descendido el índice de paro del 12% al 5%.

          Ecuador, por su parte, se encontraba ya en el año 1982 con una deuda imposible de pagar y en ese momento entró en funcionamiento la lógica financiera del FMI que prioriza por encima de todo el pago de la deuda". Los gobiernos ecuatorianos se vieron en la necesidad de endeudarse una y otra vez para poder pagar los intereses, cada vez más altos, de una deuda que seguía creciendo. "El objetivo de la economía pasó a ser el pago de las deudas del propio estado y de los bancos, mientras la población se iba empobreciendo. La deuda privada interna de los bancos se pagó a base de préstamos externos, pero a costa de endeudarse el Estado. En este contexto, el siguiente paso que se dio en Ecuador fue el de las privatizaciones, las desregulaciones y los recortes sociales, además de los recortes y la satanización del gasto público.
En esta coyuntura llegó Ecuador al año 2000 en el que quebraron 16 bancos, aunque poco antes de la quiebra el gobierno puso en marcha un Fondo de Garantía de Depósitos con el objetivo de cubrir las pérdidas de las entidades financieras que quebraron inmediatamente después. Así se socializaron las pérdidas de la banca. Consecuentemente apareció el "corralito" ecuatoriano se llamó encautamiento de depósitos. Es decir, la prohibición del Gobierno de que los ciudadanos utilizasen el dinero que tenían en los bancos. Luego llegó la dolarización, los suicidios y la emigración de millones de ecuatorianos.
Ante esta situación, cuando el actual presidente Rafael Correa llegó al Gobierno en el 2007 tomó varias medidas inmediatas: eliminó la hegemonía de su banco central, auditó y reestructuró la deuda, eliminando el tramo de "deuda ilégitima" y recompró bonos a un 35% de su valor nominal. Después pagó el resto, para librarse de la condicionalidad del FMI cómo hizo Brasil o Venezuela. Según explicó el propio presidente en una conferencia ofrecida en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, el 15 de noviembre de 2012, desde que se expulsó de Quito a la misión del Banco Mundial, Ecuador “está mejor que nunca".

 

En definitiva, salvando las distancias y siendo conscientes de que nuestra situación no es comparable a la de Islandia o Ecuador, considero que son procesos que conviene tener como referencia en este momento y que deberían servir a nuestros gobernantes y representantes para reflexionar en un momento en el que el único discurso que se transmite es el de “no hay alternativas”.


Miguel Ángel Luque Mateo
Profesor Titular de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Almería


COMENTA