Nunca he podido concebir cómo un ser racional podría perseguir la felicidad ejerciendo el poder sobre otros

Thomas Jefferson

La intervención impuesta
Paul Marcial

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La intervención impuesta

Francia continúa su ofensiva diplomática para obtener la luz verde del Consejo de Seguridad de la ONU a una intervención militar en el norte de Malí. Tras haber aconsejado a Boni Yayi, presidente de la Unión Africana, recurrir a la ONU, y haber presionado para que el gobierno de Malí aceptara la intervención de las tropas de la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental), Hollande acaba de organizar una reunión sobre la cuestión del Sahel al margen de la sesión plenaria de la ONU.


Paul Marcial - 08/10/12

Francia continúa su ofensiva diplomática para obtener la luz verde del Consejo de Seguridad de la ONU a una intervención militar en el norte de Malí. Tras haber aconsejado a Boni Yayi, presidente de la Unión Africana, recurrir a la ONU, y haber presionado para que el gobierno de Malí aceptara la intervención de las tropas de la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental), Hollande acaba de organizar una reunión sobre la cuestión del Sahel al margen de la sesión plenaria de la ONU.

Malí conoce una doble crisis, en el norte, con la invasión por el MNLA movimiento independentista tuareg que ha sido suplantado militarmente por los grupos islamistas Ansar Din y Mujao, y en el sur con el golpe de estado de los hombres del capitán Sanogo que ha hecho caer a Amadou Toumani Touré, reprochándole su corrupción y su complicidad con las milicias armadas del norte. Frente a esta situación, Francia intenta restablecer una estabilidad del país, beneficiosa para ella y sus intereses, ligados especialmente a las minas de uranio explotadas por Areva en el Sahel.

Así, la CEDEAO, el organismo de la subregión de Africa del Oeste, en gran medida en manos de Francia, no ha ahorrado esfuerzos para devolver el poder a los miembros del antiguo régimen dándole un barniz de credibilidad bajo el nombre de gobierno de unión nacional.

Pero estas maniobras no convencen a mucha gente, tanto en el interior de Malí, donde una buena parte de la población piensa que la gente que ha llevado al país a la ruina no podrá salvarlo de la amenaza de los grupos islamistas, como en la comunidad internacional, que ve claramente que el estado sigue estando en una situación de extrema debilidad.

Muchos dudan de la capacidad de la CEDEAO de poner en pie una intervención militar con un mando único. Pocos países tienen la capacidad de proporcionar tropas bien entrenadas: Costa de Marfil está confrontada a una inseguridad creciente en sus fronteras con Ghana y Liberia y tiene ya una ayuda militar de Francia y de la ONU. Senegal, por su parte, tiene dificultades en Casamance y muchos han criticado el estado en el que se encuentra el ejército. Nigeria, sin embargo dispuesta a intervenir en cualquier sitio, permanece más bien a la reserva y se orienta hacia proporcionar una cobertura aérea. De ahí las presiones de la diplomacia francesa para que Mauritania y Chad proporcionen tropas más acostumbradas a los combates en el desierto. Pero estos dos países no forman parte de la CEDEAO. Tal demanda por parte de Francia implica un apoyo al presidente mauritano Mohamed Ould Abdel Aziz, que ha legitimado su golpe de estado con una farsa electoral, y a la dictadura chadiana. En efecto, no parece una simple casualidad que Idris Deby sea recibido con todos los honores en el Elíseo el 8 de octubre, cunado ha sido responsable de la muerte del principal opositor, Ibni Oumar Mahamat Saleh. En cuanto a las Fuerzas Armadas de Chad (FAT), son regularmente denunciadas por enrolar niños soldados.

¿Y tras la intervención?

¿Cómo establecer la seguridad en una región dos veces más grande que Francia con un estado maliense absolutamente sin fuerzas? Ello implicaría una presencia militar extranjera costosa e impopular. Tanto más en la medida en que la situación política en la región sigue sin solucionarse, con las reivindicaciones independentistas planteadas por el MNLA. Además los recientes conflictos han exacerbado las antiguas disputas entre las diferentes comunidades que pueden rápidamente degenerar en conflicto armado, dado el número importante de armas en circulación.

Si la cuestión de la lucha contra los grupos islamistas que aterrorizan a la población es central, debe ser objeto de un consenso y de un acuerdo político general en el país. Un acuerdo que abra nuevas bases para construir un estado al servicio de todas las comunidades, que tome en cuenta las demandas sociales del conjunto de la población cualquiera que sea la región, y que conduzca bajo su control la liberación del norte del país.

Es precisamente de esta perspectiva de la que París no quiere ni oír hablar. Es lo que explica que las armas, que a pesar de todo Malí encarga regularmente y paga, hayan estado bloqueadas en los puertos de Guinea y de Senegal hasta que el gobierno de Malí aceptara aprobar la intervención militar de la CEDEAO. El rechazo a la intervención militar no es un abandono de las poblaciones del norte, sino una negativa a restablecer un orden social político injusto que ha llevado al país a una crisis sin precedentes.

 

http://www.npa2009.org/content/mali-l’intervention-imposée

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Visto en VientoSur


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