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Sarkozy: la mascarada del impuesto sobre las transacciones financieras
Henri Wilno

FEB
12
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Sarkozy: la mascarada del impuesto sobre las transacciones financieras

Con respecto al impuesto sobre las transacciones financieras, Sarkozy, al igual que en otras muchas materias, no duda en defender posiciones que pocos meses antes rechazaba. Así, después de haber explicado que Francia no podía instaurarlo a solas, ahora ha decidido aplicarlo. Claro que se situará muy por debajo del que reclaman los altermundialistas.


Henri Wilno - 01/02/12

Con respecto al impuesto sobre las transacciones financieras, Sarkozy, al igual que en otras muchas materias, no duda en defender posiciones que pocos meses antes rechazaba. Así, después de haber explicado que Francia no podía instaurarlo a solas, ahora ha decidido aplicarlo. Claro que se situará muy por debajo del que reclaman los altermundialistas.

La inestabilidad de los mercados financieros se debe en gran medida a las transacciones a corto plazo. Los especuladores compran y venden monedas, títulos (acciones, obligaciones, títulos de deuda pública) a muy corto plazo (algunos minutos, algunas horas, incluso algunos microsegundos gracias a la informática). Ganan poca cosa (en general) en cada transacción, pero a la larga sacan mucho dinero. En 1972, el economista estadounidense James Tobin imaginó un impuesto sobre las transacciones financieras muy bajo para limitar la especulación. En 1998 se constituyó Attac, que retomó la idea y la convirtió en el eje central de su actividad.

La ambivalencia de la medida

En el movimiento altermundialista, las ONG, ha habido siempre dos concepciones distintas de la medida: para algunos se trata de acabar con la especulación aplicando un impuesto elevado que forme parte de un conjunto de medidas de control del sistema financiero; los recursos que generaría el impuesto no son un argumento fundamental. Para otros, en cambio, la finalidad del impuesto consiste en generar recursos para alimentar, por ejemplo, un fondo internacional para el desarrollo; en este caso, se trata a lo sumo de limitar la especulación mediante un impuesto muy bajo.

Esto no tiene nada que ver con los políticos que han hablado del impuesto sin ninguna intención de ponerlo en práctica. Figuraba en el programa de Lionel Jospin para las elecciones presidenciales de 1995 sin que luego hiciera gran cosa por materializarlo cuando fue primer ministro de 1997 a 2002. La tasa “Robin de los bosques” que apoyan diversas ONG se sitúa en la segunda vertiente. Según sus impulsores (Oxfam-France, Attac, Aides), permitiría financiar las urgencias sociales y ambientales a escala mundial, como por ejemplo la lucha contra el sida o el cambio climáticos. Un impuesto del 0,05% como mínimo permitiría recaudar, según la base imponible que se plantee, entre 6.000 y 10.000 millones de euros cada año en Francia, 220.000 millones en Europa y otro tanto en EE UU.

La propuesta de Sarkozy

Nicolás Sarkozy rechazó el impuesto en 1999. Sin embargo, al estallar la crisis financiera, el impuesto reapareció en los debates internacionales a partir de 2009 y Sarkozy empezó a evocarlo favorablemente. En 2011, la Comisión Europea propuso que se aplicara el impuesto a partir de 2014 a fin de generar recursos para el presupuesto europeo: por tanto, no se trata en absoluto de acabar con la especulación (y ni siquiera de financiar un programa de desarrollo), sino de paliar la falta de buena voluntad de los Estados miembros para financiar el presupuesto comunitario.

A su vez, Sarkozy y Angela Merkel defendieron el impuesto en el G-20 de otoño de 2011: EE UU estuvo en contra, los británicos también, junto con otros países. Los dirigentes franceses y alemanes plantean por tanto ahora un impuesto aplicable en la zona del euro y elaboran una propuesta común. En su agitación preelectoral, Sarkozy anunció, el 31 de diciembre pasado, que aceleraría las cosas y que, si fuera preciso, Francia aplicaría el impuesto por sí sola. Con ello provocó las críticas del Partido Socialista, que denuncia una decisión unilateral.

En su número televisivo del 29 de enero, el presidente francés concretó su posición, que está previsto plasmar en un documento (junto con el incremento del IVA y de la contribución social generalizada o CSG) para que lo apruebe el Parlamento antes de comienzos de marzo. Se trataría de aplicar un impuesto del 0,1% a partir del 1 de agosto sobre las transacciones de acciones y determinados productos financieros, así como sobre las transacciones de alta frecuencia. Las obligaciones del Estado y de las empresas no estarán sujetas al impuesto, que permitirá recaudar 1.000 millones de euros.

La propuesta ha provocado de inmediato un aluvión de críticas de las ONG, que denuncian un “impuesto de mascarada”. Oxfam France subraya su carácter irrisorio incluso en comparación con lo que ya existe en otros países capitalistas: “En Taiwán, una economía equivalente a un séptimo de la de Francia, el impuesto sobre transacciones financieras genera cerca de 3.000 millones de euros al año.”Para Luc Lamprière, director de Oxfam France, este anuncio “responde en realidad a las expectativas de los lobbies financieros que luchan contra esta medida”. François Hollande indica en sus 60 compromisos: “Propondré la creación de un impuesto sobre todas las transacciones financieras”. Ya veremos qué hará efectivamente.

Acabar con la especulación financiera

La crisis actual revela el coste de la libre circulación de capitales en forma de restricciones del gasto público, de medidas de austeridad, de paro, etc. Esta situación exige medidas radicales: no únicamente un impuesto, sino la socialización de los bancos y un control estricto de los movimientos de capitales. Esto es lo que demuestra la experiencia sueca: en 1984, en efecto, Suecia instauró un impuesto de 0,5% sobre las transacciones financieras en su mercado de acciones. Este tipo impositivo se dobló en 1986, y posteriormente el impuesto pasó a abarcar también el mercado de las obligaciones. Sin embargo, esta medida provocó una fuga de capitales y la medida se abandonó en 1990.

1/2/2012

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article24383

Traducción: VIENTO SUR

 

Visto en VientoSur


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