Es muy difícil pensar con nobleza cuando no se piensa más que para ganarse la vida

J.J. Rousseau

Haití, el alto precio de la libertad
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Haití, el alto precio de la libertad

Haití ocupa un destacado puesto como uno de los países más olvidados de la Historia Contemporánea a pesar de (o quizás por eso) haber sido la primera colonia que declaró su independencia (1804) de los imperios coloniales europeos. Con grandes expectativas de futuro por delante (en 1804 era la colonia mas rica y prospera de Francia), Haití encaró serios desafíos por la mera supervivencia en una época en la que evitar la irrupción de nuevos competidores en la escena político – económica mundial, era la única norma que unía a los grandes imperios marítimos y a los poderes regionales por encima de sus disputas particulares en sus correspondientes áreas de influencia.


PiratasYEmperadores.NET - 04/08/11

Haití ocupa un destacado puesto como uno de los países más olvidados de la Historia Contemporánea a pesar de (o quizás por eso) haber sido la primera colonia que declaró su independencia (1804) de los imperios coloniales europeos. Con grandes expectativas de futuro por delante (en 1804 era la colonia mas rica y prospera de Francia), Haití encaró serios desafíos por la mera supervivencia en una época en la que evitar la irrupción de nuevos competidores en la escena político – económica mundial, era la única norma que unía a los grandes imperios marítimos y a los poderes regionales por encima de sus disputas particulares en sus correspondientes áreas de influencia.

Francia, apoyada por Estados Unidos (aún hoy se siguen apoyando mutuamente hoy contra Haití), inició el proceso de destrucción social y económica de la isla tras la humillante derrota militar que Jean Jacques Dessalines infligió a los franceses en la batalla de Vertierres (1803), derrota que propició la independencia así como la abolición legal de la esclavitud por primera vez. Sólo unos años antes, concretamente el 14 de agosto de 1791, una ceremonia del sacerdote vudú Boukman fué considerada como la señal para que el pueblo se levantara contra la dominación francesa. Y así, en noviembre del mismo año, decenas de miles de esclavos se levantaron contra la dominación alcanzando pocos años después su total emancipación. Su victoria fue el inició de un camino de torturas y humillaciones que ha llegado literalmente hasta nuestros días.

En 1803, los ahora emancipados, eran una “…nación del mundo que discutía el tema de libertad universal para toda la humanidad, revelando así las limitadas definiciones de libertad adoptadas por las revoluciones francesa y norteamericana”. [1] Por todo ello, Haití suponía una grave amenaza a los intereses geopolíticos e ideológico – propagandísticos tanto de EEUU como de Francia y por tanto debía desaparecer, ser contenida, aislada. Según Thomas Jefferson, de Haití provenía un nuevo mal que amenazaba con extenderse y por ello recomendó como solución “…confinar la peste en esa isla” [2].

La larga lista de agravios y agresiones de EEUU y Francia contra Haití, comienza nada más disiparse el humo del campo de batalla de Vertierres. El ejército enviado por Napoleón compuesto por más de cincuenta navíos, cobró un precio muy alto a su derrota, arrasando y devastando plantaciones de caña de azúcar por todo el país. No conforme con la devastación provocada, Napoleón obligo a Haití a hacerse cargo de “la deuda francesa” de la isla que ahora recaía sobre la excolonia. El coste de la misma, 150 millones de francos de oro, cantidad equivalente a 21.700 millones de dólares de hoy en día. La deuda generada por los franceses y heredada por los que no se habían beneficiado nada de ella, quedó saldada más de un siglo después, en 1938.

Aunque la deuda había sido saldada el coste sobre el territorio y sus gentes fue enorme. Semejante lastre sumió a Haití desde los albores de su nacimiento en una constante inestabilidad social y política que le conduciría en no mucho tiempo a una nueva dominación de tipo neocolonial. Con la deuda pagada, Francia reconocía oficialmente la nueva nación haitiana pero eso era todo, ningún otro país reconoció a Haití.

En 1915, los Marines invaden y ocupan Haití bajo el pretexto de “restaurar el orden”. El secretario de Estado estadounidense, William Jennings Bryan, se sorprendio por lo que había encontrado en uno viaje de sus viajes a Haití. Impresionado por lo que vio, declaró a su regreso “Imaginen esto : negros hablando francés” [3].

Los estadounidenses presionaron al presidente haitiano hasta que este firmó la liquidación del Banco de la Nación, entidad que paso a ser una sucursal del Citibank de Nueva York. Los ocupantes mantuvieron bajo estricto control la aduana y la oficina de recaudación de impuestos. Si bien la esclavitud no se volvió a imponer, esta fue sustituida por otro tipo de esclavitud más adaptada a los nuevos tiempos, conocida como “trabajo forzado” que se utilizó fundamentalmente para crear las infraestructuras necesarias que permitieran exportar las riquezas de forma más barata y rápida.

La ocupación militar de EEUU sobre la isla se mantendrá hasta 1934, año en que se impone una constitución cuya características más singular es que parte de la misma fue escrita por el presidente Franklin D. Roosevelt. Tras la salida estadounidense de Haiti, se produjeron una serie de disputas y pugnas entre las autoridades (compuestas por la minoría mulata) que fueron instaladas en el poder por los ocupantes y la mayoría afrohaitiana. Los ocupantes se habían retirado dejando atrás una gobierno fiel a los intereses estadounidenses y más importante aún, una corrupta Guardia Nacional que se encargaría del trabajo sucio cuando y donde fuera necesario. Los años siguientes hasta 1946, se caracterizarían por la pugna que mantuvieron las élites políticas y económicas con las masas populares.

En 1946, Dumarsais Estimé se convierte en el primer presidente negro de Haití pero en 1950 un nuevo golpe de Estado lo desaloja del poder reinstaurándose una nueva dictadura.

En 1957 entra en escena François Duvalier, alias Papa Doc. François Duvalier valiéndose de una plataforma nacionalista pro negra, gana las elecciones gracias a su política de enfrentamiento con la elite mestiza que gobernaba el país. Duvalier no tardaría en imponer una brutal dictadura con el decidido apoyo económico y militar estadounidense que le permitirá tomar medidas drásticas para afianzar su gobierno personal y eliminar a sus rivales. Declara el estado de sitio el 2 de mayo de 1958 y el 31 de julio se autoriza a que gobierne por decreto formando un nuevo cuerpo policial secreto de brutales asesinos, los Voluntarios para la Seguridad Nacional, más conocidos como Tontons Macoutes. Bajo aquel reino de terror, no menos de 100.000 personas fueron asesinadas. [4]

Los Tontons Macoutes estaban bajo el control directo de François Duvalier y constituían una organización de varios miles de hombres dedicada a prácticas sistemáticas de torturas, muertes, secuestros y extorsiones contra disidentes políticos y la población en general que no mostrara con frecuencia su amor por el líder de la nación. Sus signos distintivos eran las gafas oscuras y los machetes. Las victimas de los Tontons Macoutes eran a menudo mostradas en lugares públicos convirtiéndose pues estas actividades en una continua campaña de terror público.

El apoyo de EEUU y el uso sistemático del terror unido a la superstición y la brujería, permitió a François Duvalier imponerse sin apenas la más mínima disputa seria. François Duvalier extendió e hizo prevalecer la idea que era una encarnación del Barón Samedi, señor de los cementerios. El 8 de abril de 1961, se disuelve el sistema bicameral y se implanta uno nuevo unicameral por el cual todos los candidatos presentados para la elección del 30 de abril, eran seguidores de Duvalier. El 15 de septiembre se aprueba la extensión de los poderes económicos de Papa Doc, suspendiéndose la “ayuda” estadounidense en desaprobación por estas medidas políticas.

Un intento de golpe militar el 19 de abril de 1963 es descubierto y aplastado. En 1964, Papa Doc se hace nombrar presidente vitalicio a la vez que se proclama una nueva Constitución y una nueva bandera. Mientras tanto, grupos opositores permanecían activos en el país a pesar de la violencia desplegada por los Tontons Macoutes. Para 1967, habían sido ejecutado mas de 2000 opositores políticos y otros se exiliaron. El 2 de abril de 1969 Nelson Rockefeller, gobernador de Nueva York, visita Haiti siéndo calurosamente recibido por una multitud en el palacio de “Papa Doc”, que le demanda mayores ayudas.

El 21 de abril de 1971 muere “Papa Doc” y su hijo Jean-Claude Duvalier “Baby Doc”, lo sucede en el cargo. Al igual que su padre, se le nombrará presidente vitalicio y seguirá siendo apoyado por la CIA. A mediados de la década, “Baby Doc”, consolida su poder manteniendo a los antiguos consejeros, algunos de los cuales obtuvieron puestos más importantes. Su propia madre pasó a ejercer una notable influencia desde entonces.

En este periodo se produce un nuevo éxodo de refugiados que llegan a las Bahamas y a EEUU, principalmente a finales de los 70 y a principios de los 80, todo como consecuencia de la extrema pobreza y el terror que reinaba en la isla. Estos hechos unidos con las historias que circulaban ya de forma generalizada sobre los temibles Tontons Macoutes, llevaron a Haiti durante un breve tiempo a ser el centro de la atención de los medios de comunicación.

En 1983, Baby Doc recibe la visita del papa Juan Pablo II. El papa deja su huella en la historia de Haiti, limitándose a decir que “Aquí tiene que cambiar algo” [5]. A partir de la década de los 80 se hizo patente el desgaste del gobierno de Jean-Claude Duvalier y que este ya no respondía a los deseos e intereses de sus benefactores en Washington.

EEUU le retiró su apoyo económico y militar y el 7 de febrero de 1986 una revuelta popular unida a un golpe militar liderado por el jefe del ejército, Henri Namphy,  obliga a exiliarse a Baby Doc y su familia que son evacuados del país con la ayuda de la Administración Reagan en un avión de las Fuerzas Aéreas estadounidenses. Los Duvalier son recibidos en Francia con los brazos abiertos y se instalan en la Costa Azul. Francia le da a él y a su familia asilo rápidamente mientras continúan derrochando la fortuna de la que se habían apropiado tras décadas en el poder.  Bajo el régimen de los Duvalier la deuda externa creció exponencialmente multiplicándose por 17,5 entre 1957 y 1986. “En el momento de la fuga de Duvalier, representaba 750 millones de dólares. Posteriormente aumentó, con los intereses y penalidades, a más de 1.884 millones de dólares” [14].

Las primeras elecciones libres hacen emerger a Jean Bertrand Aristide llevándolo a la presidencia en 1991 como el primer gobernante electo por voto popular de la historia de Haití. Washington desaprobaba aquel candidato que con un electorado de origen rural quería avanzar en una dirección diferente a la de los científicos económico neoliberales. Por lo tanto, la presidencia de Aristide terminó sólo unos pocos meses después (siete concretamente) por el

golpe de Estado militar del general Raoul Cedras que llevaría al país una nueva ola de matanzas y enfrentamientos sociales. El ejército, heredero de la Guardia Nacional dejada atrás Wilson y sus fuerzas paramilitares comenzarían entonces un nueva campaña de terror por todo el país.

La prensa estadounidense apenas mencionó o pasó completamente por alto las condiciones que Clinton impuso para permitir el regreso de Aristide mientras calificaba como “restablecer la democracia”, “fase noble” o “resplandor angelical” [6] las nuevas políticas norteamericanas en la isla. Las medidas para el regreso de Aristide no eran otras que la adopción del programa del candidato norteamericano derrotado en las elecciones de 1990, un ex funcionario del Banco Mundial que apenasobtuvo el 14% de los votos.

Tras el derrocamiento de Aristide por el golpe de Estado, la OEA (Organización de los Estados Americanos) declaró un embargo que tanto George Bush como Bill Clinton violaron, permitiendo a compañías norteamericanas suministrar combustible a la Junta Militar. [7] Clinton fue mucho más allá en lo que a la violación del embargo se refiere pues permitió un mayor intercambio comercial entre Estados Unidos y la Junta militar lo cual  permitió que ciertos personajes de relevancia se enriquecieran rapidamente y fueran un pilar de la supervivencia de aquel brutal régimen.

El petróleo se convirtió pues, en uno de los factores más importantes para el matenimiento de la Junta militar. Clinton autorizó en secreto a la Texaco Oil Company el envío de petróleo a los militares, en flagrante violación de los acuerdos internacionales. Por entonces y según el New York Times, EEUU mediante dicha violanción del embargo, estaba “mejorando” la situación de los haitianos.

Un día antes de que Clinton enviara a los infantes de marina a “restaurar la democracia”, AP, confirmó toda la historia y la prensa generalista una vez más hizo pasar desapercibida la noticia.

Estados Unidos participó en el derrocamiento de Aristide y lo retuvo para devolverlo tres años después de la mano de aquellos que lo habían apartado, los Marines. Una vez que Aristide esta de nuevo instalado, los Marines abondonan la escena principal llevándose consigo 160 mil documentos de los archivos secretos, que

detallaban la cooperación estadounidense con la dictadura del general Cedras, responsable de miles de asesintados de partidarios de Aristide.

En 1993, Emmanuel “Toto” Costant (agente a sueldo de la CIA entre 1992 y 1994), fundó junto con Jodel Chamblain el FRAPH, un conocido y temible escuadron de la muerte que persiguió y asesino a entre 4000 y 5000 partidarios de Aristide y/o opositores. Constant escapó a EEUU aunque fué detenido por oficiales del INS (Servicio de Inmigración y Naturalización) en 1955. Aunque se le preparó para ser deportado a Haiti para ser juzgado, en diciembre de 1995 en una entrevista con Ed Bradley en el programa 60 Minutes de la CBS, Constant amenazó con divulgar secretos sobre su relación con la CIA en los 90.

Las amenazas hicieron su efecto y la administración Clinton ordenó su puesta en libertad en mayo de 1996. Haiti solicitó la estradición de Costant al país tras la restauración de Aristide para ser juzgado por su papel en la masacre de Raboteau así como en otros crímenes. Tanto George Bush como Bill Clinton denegarían dicha solicitud. No obstante, en 2008, Costant fué acusado y condeano por fraude hipotecario. Sentenciado a entre 12 y 37 años de carcel, cumple condena en una carcel de máxima seguridad en New York.

Noam Chomsky viajó en 1993 a la isla durante el periodo cumbre del terror perpetrado por la junta militar. “….no creo que haya visto jamás nada como la miseria y el terror que había en Haití bajo la junta, con el apoyo de Clinton, en ese momento. Durante su estancia, Chomsky habló con el difunto Padre Gerard Jean-Juste, una de las figuras más populares de Haití. También habló con dirigentes sindicales y activistas que habían sufrido persecución y torturas. La mayoría de ellos coincídía con el razonamiento del padre Jean-Juste. “Mira, no quiero una invasión de marines, creo que es una mala idea”. No obstante, exponía que toda la situación era un callejón sin salida. “Mi gente, la gente de los barrios pobres, La Saline, Cité Soleil, etc., simplemente no aguanta más. La tortura es demasiado terrible, el terror es demasiado horrible. Aceptarán cualquier cosa que ponga fin a eso”. []

El dilema haitiano de la era postduvalier estaba servido. Una vez depuesto Aristide, la alternativa a la brutal junta militar era una nueva invasión y ocupación de los Marines. Clinton apoyó durante toda su presidencia a la junta militar y permitió al igual que George Bush antes, el suministro de petróleo a los militares a través de la compañía Texaco a pesar de que dicha medida era ilegal ante el Congreso.

El 19 de septiembre de 1994 se permite el regreso de Aristide de la mano de los Marines a condición de que este aceptara los programas neoliberales de Marc Bazin, el candidato derrotado que EE.UU apoyó durante los comicios. El poder que Aristide asumió entonces era extremadamente limitado y sin margen de maniobra. Su puesto no era más que simbolo que proyectaba una imagen de respetabilidad a la intervención estadounidense sobre la isla y este no pudo impedir la malversación de fondos del Estado. Según el Banco Mundial, “entre 1995 y 2001, el servicio de la deuda, es decir los intereses más la amortización de capital, alcanzó el considerable monto de 321 millones de dólares“. [13]

La administración Clinton, apoyada bajo el clásico telón de desinformación mediática, deseaba que Haiti se “abriera al mundo”, esto es que eliminara o hiciese fácilmente recurrible cualquier legislación regulatoria en torno a las importaciones nacionales. La primera de las regulaciones que se impuso fue la del arroz, más concretamente el arroz procedente de EEUU que estaba fuertemente subvencionado por el Gobierno Federal. Este arroz “competía” de forma totalmente desleal ya que se podía obtener a un precio menor que el propio el arroz producido en Haití. Este hecho fue uno de los más importante hitos modernos en la búsqueda por quebrar la economía haitiana y llevar  al país a hacerlo dependiente respecto de las grandes corporaciones agroalimentarias estadounidenses.

El efecto de la destrucción de la agricultura del arroz pasándola a hacerla dependiente del arroz estadounidense conllevo el progresivo desmantelamiento de una de las mayores y más importantes industrias del país, clave en la alimentación de la misma. Las consecuencias más inmediatas fueron el abandono de las tierras de labranza seguido por un masivo éxodo de campesinos a las ciudades lo que desembocaría finalmente en un enorme aumento del desempleo, hacinamiento, escased alimentaria, hambrunas y desestabilización social y política. En 1995, la USAID publicó un informe en el que se reconocía que las nuevas políticas neoliberales acabarían por destruir la agricultura y “estrujarían despiadadamente al agricultor doméstico de arroz”. [2]

El propio Clinton reconoció recientemente el desastre al que se llevó a Haiti. Calificó de “pacto con el diablo” y “error” la presión que él y otras naciones ejercieron en 1994 al recién restituido presidente haitiano, Jean Bertrand Aristide, para que este aceptara la importación de arroz a precios extremadamente bajos. Pero por mucho error que fuera, el arroz siguió siendo subvencionado y Haiti pasó de exportar   importar arroz. “Estaba mal. Todos estábamos equivocados”. Tras el terremoto, Clinton se hizo cargo de la coordinación de la ayuda internacional a Haití. “Le voy a pedir a todos los donantes que ayuden a que Haiti sea autosuficiente respecto a su comida”. A día de hoy, Haití continua en caída libre respecto a su soberanía alimentaria.

Y es que las políticas de destrucción agrícola de Haití comenzaron ya bajo la presidencia de Woodrow Wilson tras la invasión de los Marines de 1915. Wilson ordenó disolver el Parlamento dadas las reticencias de permitir que corporaciones estadounidenses compraran tierras en la isla y décadas después la agenda de Reagan llevó a la USAID y el Banco Mundial a convertir Haiti en una fábrica de productos de consumo para el mercado estadounidense.

Lo triste de la historia reciente de Haití, es que a pesar de haber cumplido con todas las imposiciones draconianas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional para acabar con aranceles y subsidios a

la producción nacional de la isla, le fueron denegados toda clase de créditos que solicitó. Las ayudas terminaron completamente durante la presidencia de George W. Bush gracias al asesoramiento de uno de los gurus de la nueva economía de “libres mercado” y perteneciente al grupo de los “chicos de Chicago”, Jeffrey Sachs. Este había estudiado en la Universidad de Chicago, la cual fue fundada por el magnate petrolero John D. Rockefeller con el propósito de promover internacionalmente su imperio.

Los acontecimientos se suceden una vez más rápidamente después de que el 26 de noviembre 2000, Aristide sea reelegido con el 92% de los votos. Apenas un año más tarde, el 28 de julio 2001, se produce la primera de las muchas incursiones de comandos en las estaciones de policía y otras instalaciones gubernamentales acometida por ex soldados haitinanos con base en la República Dominicana. Los comandos estaban dirigidos por Guy Philippe.

El 21 de mayo 2000, Fanmi Lavalas gana de forma incontestable las elecciones. La oposición pasa a formar una coalición denominada Convergencia Democrática que respalda EE.UU.

E1 17 de diciembre 2001, ex soldados haitianos atacan el palacio presidencial, provocando la reacción poular contra las oficinas de Convergencia Democrática. Dos años después, en abril 2003, Aristide pide a

Francia que devuelva el dinero que obligó a pagar a Haití y el 1 de enero 2004, se celebra bicentenario de su independencia de Francia.Finalmente el 5 de febrero de 2004, se inicia una rebelión liderada militarmente por Louis-Jodel Chamblain junto con Guy Philippe.

Los Marines vuelven a Haití en el 2004 y una vez más lo sacan de la presidencia, secuestrándolo literalmente. EE.UU., Francia y Canadá se pusieron de acuerdo para llevarlo en un avión a la República Centroafricana. Posteriormente prohibirían su partido, Fanmi Lavalas y una vez más se valen de terroristas y paramilitares entrenados por EEUU como Guy Philippe y Louis Jodel Chamblain,  para desestabilizar activamente a Haití desde una base fija en República Dominicana. The Lancet, uno de los diarios líderes a nivel mundial en asuntos sanitarios, publicó un calculo según el cual miles de personas fueron asesinadas por la policía y militares anti-Lavalas tras el nuevo golpe de Estado.

Como si el terremoto no hubiera sido ya suficiente tragedia para un país ya de por si devastado, recientes cables expuestos por Wikileaks han puesto sobre la mesa como EEUU utilizó el desastre para continuar haciendo política para favorecer sus intereses mediante un plan nacional de reconstrucción de los edificios del gobierno, plan en el que estaban involucrados el Haiti Recovery Group (HRG) y el USAID. Al mismo tiempo la embajada norteamericana presionaba para  que las fábricas textiles norteamericanas pudieran seguir produciendo bajo las anteriores condiciones, llegando a amenazar advirtiendo con que Wal-Mart dejaría la isla si el rendimiento no era lo suficientemente satisfactorio. [8]

Y, ¿a donde fue a parar la gran mayoría del dinero donado tras el desastre de 2010?. La misma pregunta se la hizo el

nuevo presidente de Haití, Michel Martelly. El mismo admitió desconocer el uso real que se dio a entonces a aquellas “ayudas”. “Cuando preguntamos, nos dicen que han sido destinados a salvar a la gente, a enterrar muertos, a curar heridos, a quitar el hambre. Son cosas que no se pueden ver y difíciles de cuantificar. No es como un edificio o una carretera. Sé que han sido 4.000 millones en apenas siete meses. Pero tampoco podemos acusar a nadie”. [11] Martelly, ex cantante y presuntamente implicado en los escuadrones de la muerte de los Duvalier, fue elegido presidente únicamente con el 30% de los voto, en las elecciones menos concurridas de la historia de Haiti.

En la actualidad el futuro económico de Haiti y las bases para su recuperación no han cambiado en nada y si lo han hecho han sido para peor. Podría haberse entendido que la situación requería un cambio radical en las brutales recetas neoliberales aplicadas. Nada más lejos de la realidad. La visión que sigue conduciendo al futuro de Haiti es la del economista neoliberal Paul Collier, asesor especial de la ONU en 2009. Collier se declaró partidario del crecimiento a través de la producción de textiles mientras defiende que la República Dominicana “no está involucrada en el tipo de actividades, como el apoyo clandestino a los grupos guerrilleros, que acosan a muchos otros estados frágiles” [9].

Tras 25 años de exilio en Francia, Jean-Claude Duvalier regresa el 18 de enero de 2011 a Haiti en medio de

peticiones de arresto respaldadas por Amnistía International, Human Rights Watch y el Buró de Abogados Internacionales de Haití, por la organización de Concannon Jr. y por Ira J. Kurzban, un reconocido abogado de Florida. (Con información de AFP y Reuters), ya que de acuerdo a la ley haitiana, los crimenes cometidos bajo su mandato no prescriben.

Dan Beeton, investigador del Center for Economic and Policy Research de Washington apunta que la llegada de Duvalier a Haiti sólo ha servido “…distraer la atención mundial del tema central que son las graves irregularidades de la pasada elección presidencial, que Estados Unidos y Francia recomiendan que sea aceptada aunque sólo tuvo una participación de 22.9 por ciento del electorado, la más baja del Hemisferio en 60 años”. [10]

¿Y quien se acuerda ya de Haití?. Pasado un tiempo prudencial, supuestas donaciones de rigor e historias sensacionalistas que tanto gustan a los “periodistas” y a los “ciudadanos de a pie”, a nadie le queda en la memoria como es posible que un país precursor de los derechos civiles (más allá de los derechos que llegó a otorgar la Revolución francesa) y la libertad haya podido ser tan vilipendiado, humillado y finalmente descuartizado para ser repartido entre en la tarta geopolítica de las grandes potencias. Quizás precisamente por eso, Haití pago tan alto precio para evitar que la “peste” pudiera extenderse.

En la frontera donde termina la República Dominicana y empieza Haití, hay un gran cartel que advierte: El mal paso. Al otro lado está el infierno negro. Sangre y hambre, miseria, pestes” [12]

ANEXO

El documental Tóxic Somalia, emitido en la Noche Temática, pone al descubierto una red mafiosa de tráfico de residuos nucleares y químicos dedicada a enriquecerse a costa de la compra venta (posterior vertido / descarga incontrolada) de estos entre ciertos países europeos (en este caso Italia) y Haití. El escándalo, muy similar a lo que motivó la posterior piratería en Somalía, no trascendió a la opinión pública cuando fue descubierto a pesar de ser conocido en altos círculos políticos, económicos. Sólo años después, algunos periodistas tras años de investigación consiguieron arrojar luz sobre aquel escándalo de terribles consecuencias que continuara afectando durante décadasa los haitianos y a su ecosistema.

Gianpiero Sebri, un antiguo empleado de la red que vertió decenas de toneladas de residuos en diversos países pobres incluyendo Haití, relata en el documental, el modus operandi para deshacerse de estos en la costa haitina.

“Mi problema era descargar el barco. Si te quedabas bloqueado, un día te costaba un millón de euros, era muy caro. Cuanto antes descargases mejor. Descargaba los contenedores uno detrás de otro, apilados unos encima de otros y a mi me daba igual. 15 días después vi los daños, era terrible porque eran residuos radioactivos. ”

La investigación que emprendió la División anti-mafia de Milán (gracias a la colaboración de Gianpiero Sebri) descubrió como estas y otras operaciones, representaron una enorme fuente de ingresos para diversos intermediarios incluyendo entre estos a la mafia italiana.

FUENTES Y MAS INFORMACIÓN

  • [1] R.W. Apple. Corresponsal del New York Times en 1994. http://www.redescristianas.net/2010/01/18/eeuu-%E2%80%93-haitinoam-chomsky/
  • [2], [7] US – Haiti – Noam Chomsky
  • [3] Breve cronología de las intervenciones militares de EEUU en América Latina. Voltaire Net
  • [4] A Timeline of CIA Atrocities. Steve Kanga
  • [5], [10] Exigen que el ex presidente de Haití sea llevado a juicio. Carmen Álvarez
  • [6] Palabras con las que en 1990, la administración estadounidense, definió la situación política de la isla. EE.UU. – Haití. Noam Chomsky
  • [8] WikiLeaks exposes US profiteering after Haiti earthquake. http://www.wsws.org/articles/2011/jun2011/hait-j24.shtml
  • [9] Entrevista a Noam Chomsky tras el terremoto en Haití. “La ayuda debe ir a las organizaciones populares haitianas, no a los contratistas u ONG”
  • [11] ¿Dónde están los millones de Haití?. Ainara Lertxundi
  • [12] Eduardo Galeano, “La maldición blanca”, Página 12, Buenos Aires, 4 de abril de 2004.
  • [13], [14] Haití: ¿Donaciones para pagar una deuda odiosa?. Eric Toussaint – Sophie Perchellet
  • [15]

OTRAS FUENTES RECOMENDADAS

Visto en PiratasYEmperadores.NET

Para conocer los motivos de los golpes de estado cometidos contra Aristide así como las acciones de la MINUSTAH, os recomiendo leer el artículo HAITÍ, Historia reciente del país más pobre del continente americano. Parece ser que aumentar el salario mínimo de 1.76 a 2.94 dólares por día en Haití es un auténtico crimen contra la "competitividad" prevista por el Consenso de Washington.

Video: Entrevista a Jean-Bertrand Aristide (DemocracyNow - Amy Goodman)


Video: Jean-Bertrand Aristide y el futuro incierto de Haití


HAITI TRAS ARISTIDE (EL ESPEJO HAITIANO)


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