Nos explican la crisis igual que la jubilación a los 67 años

Comparte

Es cierto que el capitalismo está recogiendo los frutos, de la siembra, que peones suyos plantaron (Reagan, Thatcher…) pero sobre todo se están aprovechando del despiste de su enemigo.

AGOSTO 2010Escuchar
José Estrada Cruz | Para Kaos en la Red | 31-7-2010

Supuesto que el capitalismo siempre tendrá un remanente de parados, su ejemplo, contradice todas las leyes de la razón; ya que, si se necesita de cotizantes, mejor que sean jóvenes.

Decía en su artículo, P.A. Honrubia Hurtado, que el capitalismo no está en crisis. Estoy de acuerdo. Convencido por mi propia experiencia y cuando creía allá a principio de los años 80, que yo había descubierto esta “sopa de ajos”, me entero poco después, que ya estaba descubierta: según Marx, la crisis capitalista no era de pobreza sino, normalmente, de exceso de riqueza. Igualmente sabemos, por el marxismo, que en momentos de contradicciones del sistema capitalista, la clase obrera, si no es capaz de avanzar, se ve obligada a retroceder. En ese caso, esa dinámica hoy, se viene manifestando en proporción a su envergadura.

Es cierto que el capitalismo está recogiendo los frutos, de la siembra, que peones suyos plantaron, (Reagan, Thatcher…) pero sobre todo se están aprovechando del despiste,de su enemigo. Se podría explicar de otras muchas maneras, pero en este caso, el capitalismo continúa ganando, no porque tenga más fuerza, sino porque la clase obrera no ha sabido actualizar y usar la suya.

Todas esas agresiones que desde una época (cójase esta misma de Reagan y Thatcher) le infringe el capital a la clase obrera; en elsiglo 19, eran contestadas con solidarias y resistentes luchas de clase. No estar aplicando ese tipo de batalla en todo este tiempo, ha dado pié (además de que el capital haya depositado sus contradicciones sobre las espaldas de la clase obrera) a dejar la vía libre para que el opresor acometa, en otras muchas cuestiones, donde se introduce, desviando la atención del oponente y logrando que este se confunda y retroceda.

Por ejemplo, es ridículo el razonamiento capitalista de que se ha de alargar la edad de jubilación porque se alarga la vida, aumenta el número de jubilados, baja el de cotizantes, etc. Supuesto que el capitalismo siempre tendrá unremanente de parados, su ejemplo, contradice todas las leyes de la razón; ya que, si se necesita de cotizantes, mejor que sean jóvenes. Para colmo de la incoherencia y sobre todo, de la burda marrullería, ellos mismos, hasta “ayer”, estuvieron prejubilando hasta con 52 años, ó a los 61 años, con el modelo de relevo; justo para facilitar, según su argumento, el acceso de los jóvenes al trabajo. Amén de las escandalosas rebajas de las cotizaciones patronales; Véase el artículo de V. Navarro en público del 8-7-010. Tampoco haría falta argumentar con las cifras constantes de parados, o con los millones de horas extras que se hacen diariamente. ¿A cuento de que viene, entonces esta “gilipollez”, de que se precisa alargar los años de tiempo de trabajo, para poderse jubilar, porque se necesitan cotizantes? Pues bien, aparentemente, no tiene ningún fundamento, remotamente racional; en cambio, justamente, la sinrazón es la razón del sistema capitalista. Pero además, la exageración de la sinrazón, es lo que les viene proporcionando los mejores resultados. A ningún comunista, Incluso en tiempos relativamente cercanos (años 70), se le ocurría defender el “estado del bienestar” porque no se consideraba, ni mucho menos, que en el capitalismo hubiera algún estado que se le pudiera catalogar como tal. Lo que se procuraba era reivindicar mejores servicios y explicar el bienestar social, que algún día, habríaen el socialismo…

Así pues, alargar la edad para jubilarse no es más que exageración para despistar y un trozo de aberración de esa selva económica donde, interactivamente, las exigentes desmesuras vienen y van constantemente, porque la clase obrera perdió de vista, hace mucho tiempo, que es a ella a quien pertenece la misión e iniciativa de mejorar sus condiciones de vida y trabajo, en este caso, por contundentes razones: los avances científicos y técnicos; la injusticia de ser explotados; la importante tarea que significa la construcción de un mundo de solidaridad y justicia planetaria y al mismo tiempo, para evitar que se acabe con la mayor parte de la vida humana, animal y vegetal.

Durante siete miércoles, desde el 19 de mayo hasta el 30 de junio, en el centro de la ciudad de Tarragona, yo mismo, megáfono en mano, con otr@s compañer@s que repartían hojas, del Sindicato Co.bas, explicábamos y denunciábamos sobre diversos problemas e interrogábamos a la gente, que se detenía a escuchar, sobre esta cruel broma llamada crisis: …bajan salarios, empeoran las leyes laborales, privatizan sectores sociales, dejan a la gente sin trabajo, les quitan las viviendas, en las que se hipotecaron, porque contaban con ese trabajo, y a la par nos cuentan que lo han de hacer así porque nose vende todo lo que se va produciendo. Cuatro millones de viviendas vacías, según nos dicen, seguro que hay más, ya que están acumulando por medio de los embargos y desahucios, tanto individuales, como de bloques enteros de viviendas; los comercios muertos de risa, a penas se sacan los productos de encima y las empresas, con las fábricas atiborradas de stock, no paran de despedir y cerrar. Ya ni siquiera les basta con construir tramposamente aparatos defectuosos para que se averíen tras del tiempo de garantía, cuyas costosas reparaciones,cada vez más, aparecen como una tomadura de pelo, optándose en muchos casos por comprar de nuevo. Cosa que sucede, no sólo con aparatos electrodomésticos y otros útiles menores, sino también con artículos mucho más costosos como son los automóviles…

El libre mercado, (paradigma demencial) sigue azuzando la competitividad y esta a su vez, desbordando la oferta y el desempleo. En este puzle, de terror, se encuadra ese sinsentido llamado crisis capitalista. Es imprescindible que la clase trabajadora comprenda esta realidad y tome conciencia de ella, con el fin de que su mayor énfasis, de lucha, se centre en la solidaridad de clase, que es, la principal antítesis de la explotación y competitividad capitalista.

Considero que habría que cuestionar la definición de crisis capitalista. Es compleja, por su amplitud en interpretaciones y margina a las masas afectadas de lo que realmente sucede. Creo que se debería estar propagando otro concepto que ayude a la gente del pueblo, a pensar y a sacar conclusiones, en base a la verdad de lo que ocurre y de cómo le repercute.

En todos los frentes de lucha, se tendría que estar dando explicaciones sobre la necesidad y la lógica de la exigencia del reparto del esfuerzo en aportación social (trabajo), así como del bienestar social que crea, ya que esto es el eje fundamental de la lucha de clases. En este sentido, el esfuerzo debe hacerse en base a producir y servir aquello que verdaderamente la humanidad necesita, no sólo para ahorrar esfuerzos, sino también (imprescindible) para la salvaguarda del medio ambiente.

Todo y que, en estos momentos, la clase obrera ya tenía que estar disfrutando en tiempo libre, como mínimo, en base al 50% menos de la jornada de trabajo que tiene establecida, sin embargo, la reivindicación sobre reducción de jornada, (en aras a recuperar el nivel que corresponde hoy) habría que situarla en, no más de, dos horas de trabajo de lunes a viernes, o sea en diez semanales, (u otros sistemas de repartos rotativos y temporales) aún dentro delsistemacapitalista. No obstante, para los escépticos he de recordar que,(desde cualquier enfoque que se mire y sobre todo se analice) al socialismo, se llega explicándolo de antemano y convenciendo a la gente de sus beneficios. Y desde luego, no permitiendo que el capitalismo se salga por la tangente…

El desajuste entre el nivel de exigencia reivindicativa de la clase explotada y el nivel de capacidades competitivas y de explotación del capitalismo es tan abismal que, mientras no seamos capaces de tomar conciencia de esa realidad, seguirá reinando la confusión generalizada. Precisamente y por el contrario de lo que muchos se piensan, en tanto no se planteen las exigencias de clase en sus mínimos niveles en que deberían estar, (dado los avances producidos), por muy disparatadas que estas nos parezcan, no se estará haciendo pedagogía, ni generando ilusión y subjetividad en las masas. He de recordar que lo que de verdad es un disparate, es que la jornada de trabajo de 10 y de 8 horasse establecieran a partir de mediados del siglo 19 y principios del 20, y que a estas alturas, con todo lo que ha “llovido”, nos encontremos con las mismas jornadas y condiciones de trabajo que entonces y en muchos casos, aún más extensas. El descuadre es de tales proporciones, que se ha de sopesar muy detenidamente para poder comprender y aproximarse a su dimensión. Insisto por ello: es este desnivel reivindicativo el que nos lleva de cabeza y nos desvía a preocuparnos, únicamente, por cuestiones anejas. Estoy completamente seguro de que es así. El partido, (permitirme la metáfora), lo estamos jugando totalmente al margen del verdadero terreno de juego.De modo que, los goles, sólo los mete el equipo contrario.

José Estrada Cruz - KaosEnLaRed