El "pico" de la flexibilidad y la competitividad

Comparte

Tan sólo hace falta una chispa, un detonante, otro despropósito por parte de los gobernantes, otra desfachatez o algún crimen represivo para que la mecha esparcida por toda Europa se prenda y sepamos donde está el "pico de la flexibilidad".

JULIO 2010Escuchar

Supongo que si has llegado hasta esta página dentro del ciberespacio ya habrás escuchado términos como "peak oil" (pico del petróleo) o "peak debt" (pico de la deuda); no serán nada nuevo pero si algo verdaderamente estremecedor para una sociedad petroleo-adicta y capital-adicta.

Una vez que asumimos la espiral en la que nos encontramos, sumado al cambio climático sea cual sea su motivo -acción del hombre, del sol o una posible nueva era glacial- nos encontramos en un escenario desolador en el que las asamblea de majaras continúan dictando normas para perpetuar el modus vivendi de un modelo de sociedad agotado. Cueste lo que cueste y caiga quien caiga.

El principio de prevención pasó a la historia, si es que algún día al poder le importó algo el bienestar del populacho. Algunos confundirán medidas como la del silo de semillas mundial en las islas Svalbard, situadas en el Océano Glacial Ártico, con una medida filantrópica cuando lo que en realidad se busca es escasez para muchos para enriquecer a unos pocos (al igual que los cercamientos de tierras en la Inglaterra de los Tudor).

El crecimiento exponencial a estas alturas de capitalismo global puede observarse en multitud de cuestiones elementales para la vida como puede ser el consumo de agua potable o energía. Estas gráficas de "palo de hockey" nos presentan un futuro de tensión global y guerras muy cercanos a nuestro tiempo. Estas conclusiones se muestran con claridad puesto que estamos hablando de recursos limitados, concretos y susceptibles de ser medidos (reservas estimables y todo ese rollo de jerga de petroleras).
En el caso del petróleo tenemos más indicios que datos: las diversas guerras que los EE.UU. están llevando en todo el globo pueden hacer sospechar de que vamos "derechitos por la línea torcida".

Todo esto era impensable para un economista de los 50; ahora ya nadie duda de que el agua potable es un bien escaso y, lo será aún más en un futuro inmediato.

El problema que encuentro es cuando hablamos de un "pico" de algo inmaterial, de algo abstracto pero que marca nuestro carácter y conducta.

Cuando representamos la gráfica de la deuda en los últimos años vemos ese famoso "palo de hockey", pero al contrario de las otras, aquí no sabemos muy bien hasta donde puede llegar el limite superior.

pico de la deuda

El caso es que no sabemos hasta donde es soportable aunque si podemos intuir que no podrá dilatarse mucho más en el tiempo. El final parece cada vez más cercano y a estos tarados sólo se les ocurre lo que a cualquier criminal que no tiene nada que perder y se encuentra rodeado de agentes de policía: su postura, paso hacia adelante convencidos de morir matando, jamás irá a la cárcel.

En esta escena la metodología no cambia, el problema nunca es la acumulación de capital o la dinámica del laissez faire tomada por todos los acólitos de esta religión (más cercana a un satanismo de secta); el problema para ellos son los costes laborales, la falta de "flexibilidad" (curioso cuando viene de los empresarios menos flexibles de la historia, a la hora de hablar de márgenes de beneficios), se requiere más "competitividad" (pero no se refieren a invertir más y mejor sino en que trabajemos más por menos), y se marca la AUSTERIDAD como nuevo canto de sirenas y panacea de todos los males (eso sí, menos para ellos cuando hay que cambiar de yate, hacer alguna fiestecita, o disfrutar de alguna isla griega puesta a la venta a causa de la deuda odiosa).

Siguen apretando, presionando e intentan completar una vuelta más de tuerca: subida de la edad de jubilación, aumento de periodo de cálculo de la pensión, bajada de salarios y congelación, privatizaciones y más privatizaciones, fondos para el saneamiento de la banca privada, libertad de horarios laborales, si los chinos trabajan 14 horas nosotros deberemos trabajar 16... siguen convencidos de que todo puede caber y creo que el vaso del abuso está a punto de desbordarse.

Es aquí donde quiero poner el acento, la sociedad, los excluídos, los olvidados, todos esos que están cansados de oír "vuelva usted mañana" o "ya nos pondremos en contacto con usted". Una masa de seres humanos cada vez más numerosa y cada vez más harta de tragar. Seres humanos mayor o menormente preparados para contribuir con la sociedad donde están instalados, pero esta sociedad le da una encogida de hombros por respuesta a su extremada situación.
En el continente Europeo hace años aparecieron los llamados poor workers (unos 35 millones antes de la crisis) que por mucho que trabajasen poco podían hacer por cambiar su lamentable situación económica ya que los políticos olvidaron que la ley está para ayudar al más dévil para que el mundo deje de ser una selva. Cada año se "alistan" a las listas del paro cientos de miles de profesionales especializados, con doctorados, masters y un sin fin de diplomas que no sirven mas que para envolver el bocadillo de chorizo... Otros en cambio se retiraron de una educación reglada que poco les servía para ganar dinero y ahora que las burbujas han estallado ya no encuentran ni lo que alguna vez se permitieron el lujo de rechazar.

El capitalismo encarnado en políticos frívolos y cínicos, en empresarios explotadores exentos de responsabilidad alguna, en banqueros usureros y autistas que exprimen la salud (física y mental) de nuestros conciudadanos, es el capitalismo de siempre, sin aditivos; este capitalismo de la última era, la era neoliberal no sabe ni quiere dar respuesta a los problemas que el propio sistema produce.

El sistema es una olla a presión donde no existen válvulas de escape. Esperan que rebajemos nuestras expectativas de vida como si el Derecho o el Estado de Bienestar hubiera sido un sueño del que hay que despertar cuanto antes para seguir fortaleciendo las posiciones y la economía de unos pocos.

Y es aquí donde se equivocan, donde no entienden que el límite quizás se haya superado ya.

Si pudiésemos confeccionar una gráfica sobre la flexibilidad, sobre como se han ido recrudeciendo a lo largo de los últimos años las exigencias del capital al ciudadano sin entregar nada más que miseria, desazón y pobreza a la sociedad como agradecimiento por el esfuerzo. El problema es cómo medir lo abstracto, ¿hacemos una escala donde la esclavitud sea el punto más alto y la emancipación del hombre el punto cero? Pudiésemos o no es igual, el hecho es que para 380.000 familias (y subiendo) que van a perder sus hogares en esta crisis ya no les vale los cuentos de fortaleza económica del euro o que hay que calmar a los "mercados", para más de 11 millones de trabajadores que trabajan por menos de 1.000 euros tampoco le funcionará la cantinela de que "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades" o que "hay que apretarse el cinturón" cuando ellos ni siquieran pueden hacer planes a mitad de mes.

La situación se hace cada vez más insostenible pero ellos, los que mandan, los de siempre, están decididos a no retroceder en ninguno de sus privilegios así cueste la libertad de las sociedades. No dudarán en sacar los tanques para eliminar a cualquiera que decida posicionarse en contra de este fundamentalismo de mercado imperante. Primero intentaron convencernos con que esto sólo lo podíamos arreglar entre todos (cuando todos nos dejábamos llevar por unos pocos), cuando se percataron que ver a los burgueses privilegiados en nuestros aparatos de TV marcandonos un Dorado en un mapa inexistente no nos sentaba muy bien, más bien producía un efecto boomerang donde la esperanza que buscaban los spots se tornaba en malestar y mala leche, lo eliminaron rapidamente de las pantallas; más tarde veían "brotes verdes" por todas partes mientras la situación lejos de mejorar, sólo empeoraba; continuaron como si nada hubiera ocurrido y ya sólo se acordaban de los números de paro cada mes ya que sería demasiado descarado dejar de mencionarlo; y ahora que hay que poner en práctica todo lo aprendido en Chile o en el desastre del Katrina, es el momento para amputar todo lo que sea susceptible de tener un valor social y poca rentabilidad capitalista. Esto va para largo y están decididos a continuar con la agenda, con o sin nosotros.

Emmanuel Todd contempla en estos momentos un escenario muy similar al previo de la Francia de 1789 y nos advierte de manera bien clara: "proteccionismo o revolución". El problema para nosotros es que estos neofascistas que dominan la vida pública mundial, olvidaron que el proteccionismo era un instrumento útil para y por las sociedades, por ello prefieren aplastar mediante la fuerza y la represión cualquier atisbo de resistencia de la clase trabajadora (como se ha insinuado en la huelga del metro de Madrid y como seguramente veremos en corto plazo conforme la ciudadanía tome conciencia de su poder).

Tan sólo hace falta una chispa, un detonante, otro despropósito por parte de los gobernantes, otra desfachatez o algún crimen represivo para que la mecha esparcida por toda Europa se prenda y sepamos donde está el "pico de la flexibilidad". (Ejemplos son los altercados por la muerte de un joven en Grecia o las últimas revueltas que han hecho movilizarse al ejército francés en Grenoble)

El caso es que estamos ante un escenario de juego tipo suma 0 donde o ganamos o perdemos, o todo o nada, y los que podrían destensar la situación, la oligarquía, pretende ganar una vez más dejándonos a los demás con lo puesto sin importar guerras, revueltas, muertes, enfermedades...

Para finalizar me gustaría recordar unas palabras de Karl Polanyi de su gran obra de vida La Gran Transformación:

"Si la economía de mercado se derrumbara, como amenazaba hacerlo en cada crisis profunda, las clases terratenientes podrían buscar el retorno a un régimen militar o feudal de paternalismo, mientras que los trabajadores fabriles apreciarían la necesidad del establecimiento de una mancomunidad cooperativa. En una crisis, las "respuestas" podrían apuntar hacia soluciones mutuamente excluyentes. Un mero choque de intereses clasistas, que de otro modo se habría resuelto mediante una transacción, adquiría una significación fatal."

Sólo tendrían que ceder los poderosos y ese es el problema, que no cederán. Me temo que todo indica que el choque es inevitable e inminente.

El Nota - AsambleaDeMajaras.com