Hay otras formas de hacer frente a la crisis

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A fuerza de impedir el debate social y de hacer que la ciudadanía mire para otro lado, los mismos que provocaron la crisis van a lograr que sus consecuencias las paguen los trabajadores los pensionistas y, en general, los más desfavorecidos.

JULIO 2010

Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC España

A fuerza de impedir el debate social y de hacer que la ciudadanía mire para otro lado, los mismos que provocaron la crisis van a lograr que sus consecuencias las paguen los trabajadores los pensionistas y, en general, los más desfavorecidos.

Primero hicieron saltar por los aires el sistema financiero internacional, cortocircuitaron el crédito y paralizaron las economías. Obligaron a los gobiernos a gastar billones de euros para salvar los bancos y, ahora, cuando se ha generado una deuda pública inmensa, la convierten en un negocio. Los mismos que antes especulaban y ganaban miles de millones difundiendo hipotecas basura lo hacen ahora con los bonos de los estados que han tenido que endeudarse como consecuencia de la crisis. Y como son los únicos que pueden financiar a los gobiernos, porque se encargaron de eliminar la banca pública y de prohibir que lo hicieran los bancos centrales, pueden extorsionarles exigiendo condiciones draconianas: o reforman los mercados de trabajo, o privatizan las pensiones, o reducen los gastos sociales… o no compramos la deuda pública. Y simplemente difundiendo rumores (“Grecia no podrá pagar su deuda”, “España va a pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional”…) logran que los tipos de interés que los gobiernos tengan que pagar para venderla sea mucho más altos y así ganan aún más.

Bajo esta presión de los poderes económicos, los gobiernos resuelven que no se pueden tocar las condiciones en que funcionan las relaciones financieros (nada han cambiado de lo acordado en las diversas reuniones del G20) y que lo que tienen que hacer es justamente lo que esos poderes les piden: eliminar derechos sociales en los mercados laborales, disminuir los salarios, reducir el gasto social y privatizar más sector público y las pensiones.

Nada de eso está concebido para salir de la crisis. Al revés. Esas han sido justamente las políticas que la han provocado, las que crearon la desigualdad, la especulación y el descontrol financiero que le dieron lugar. Simplemente se busca disfrutar de nuevo de las mejores condiciones para obtener beneficios.

La ciudadanía debe responder a las propuestas que, como las que ha hecho el gobierno español, responden a esa lógica y son consecuencia sencillamente de una extorsión de los poderes financieros.

Hay que exigir antes que nada que el crédito vuelva a las empresas y a las familias para que así se reactive la economía. Y eso no se va a garantizar mientras la financiación dependa de una banca privada empeñada simplemente en aumentar su cuenta de ganancias. La banca pública es más necesaria que nunca y sin ella será imposible remontar la actividad de modo estable y permanente en el futuro.

Es necesario penalizar a quienes dedican sus recursos a la especulación financiera. Hay que controlar los movimientos de capital (incluso Alemania lo ha hecho muy tímidamente en el caso concreto de las compras a corto plazo de bonos públicos pero demostrando así que lo que venimos proponiendo muchos economistas de izquierda desde hace tiempo es factible y necesario).

Hay que reducir el gasto superfluo pero nunca el social ni el que dinamiza la economía No hace falta. Lo que hay que plantear es por qué el estado financia privilegiadamente a los intereses privados, como ocurre en Galicia, Madrid o en Valencia con la educación o la sanidad. O por qué el gasto militar es sacrosanto e inamovible. O por qué hay que dedicar recursos públicos a apoyar los fondos privados que disfrutan solo las rentas altas cuando al mismo tiempo dicen que no hay para pagar las pensiones. Y hay que obtener los ingresos públicos de quienes más tienen, de las ganancias especulativas y de las grandes fortunas; y, por supuesto, luchando contra el fraude y la economía sumergida.

Nada de esto es una ilusión. Es imprescindible hacerlo para salir de verdad de la crisis y será posible si los ciudadanos nos empeñamos en que lo sea.

Artículo publicado en Razón Socialista.
www.juantorreslopez.com

Juan Torres López - ATTAC