Concursos, palabras, definiciones y sesgos político-culturales

hugo chavez y juac carlos i borbon
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“Pasapalabra”, un concurso de la cadena española TV5
No es lo peor que puede verse en las televisiones españolas. Ni siquiera es lo peor que puede verse en TV5, esa cadena donde la indignidad, la derecha incivilizada y el mal gusto no son visitantes inesperados.

MAYO 2010Escuchar

Salvador López Arnal

Sábado 8 de mayo de 2010, por Revista Pueblos

“Pasapalabra” es un concurso diario que se emite de 20:15 a 21, que ha incorporado en los últimos tiempos, como toque de modernidad y renovación a la altura de estos tiempos de subordinación sin gritos, la inclusión de publicidad directa, sin cortes, sin avisos, vía presentador, en el desarrollo del propio concurso: “Quince segundos para el segundo equipo; vamos a la prueba de las palabras, pero antes permítanme un consejo (“publicidad” en letra pequeña en el vértice superior izquierdo de la pantalla): “para las arrugas lo mejor es Pantojasol, las elimina todas, y para su línea y la diabetes lo mejor son las galletas antidiabéticas AguirreGildeBiedma, producen irritación pero no alteran el azúcar del organismo”. Etcétera.

Una parte del concurso, el rosco final, el que otorga premios o continuidad (dejemos aparte la presencia de “famosos y famosas” en el programa), está, digamos, relacionado con la memoria, habilidad y conocimientos de los concursantes. Ignoro si está preparado, probablemente sí lo está, para permitir la permanencia de concursantes mediáticos. Sea como fuere, esa parte, no es la única, está relacionada, entre otras cosas, con definiciones de palabras. Un ejemplo podría ser las acepciones de la palabra “títere”. En el diccionario de la RAE que manejo en estos momentos, una edición de 2001, pueden verse seis usos más o menos frecuente de este término. Entre ellos, los siguientes: muñeco de pasta u otra materia que se mueve por medio de hilos u otro procedimiento; persona que se deja manejar por otra; preocupación de escaso fundamento; persona que actúa ligeramente o sin fundamento.

Pues bien, un amable y atento lector, Raúl García, nos ha llamado la atención sobre lo ocurrido en el programa el pasado 29 de abril de 2010, hace apenas una semana. No debe de ser un caso singular e irrepetible. En una sección del juego, el concursante debe acertar palabras de seis letras. Conoce cinco de ellas; una es nueva; le informan de la letra que debe cambiar para alcanzar la nueva palabra con las restantes letras, en igual o distinto orden. Le definieron “tetera”. El concursante acertó. Le dijeron entonces que la letra que tenía que cambiar era la "a". La nueva palabra contenía, pues, las letras t, e, t, e, r, no la a, y una nueva letra más en el orden que el concursante estimara. El presentador del programa leyó la definición de esa nueva palabra y, según nuestro amable lector, dijo más o menos lo siguiente: “Muñeco con hilos o gobernante y presidente de países como Venezuela y en otros tiempos, los países de la Europa del Este". Ni más ni menos, tal cual, real como la vida misma. La ideología y el ataque-toque político-cultural en el puesto de mando.

El concursante, atento seguramente a la primera parte del enunciado, no se rebeló indignado por la segunda, dijo sin vacilación "TÍTERE" y el presentador respondió “correcto”, y el programa siguió su curso sin más problemas. Ninguna nota de disculpa, desde luego, en programas de días posteriores.

 


Minuto 2:42 Video añadido al artículo por asambleademajaras.com
http://www.dailymotion.com/video/xd78xe_jorge-lucas-en-pasapalabra-290410-1_shortfilms


 

¿Los presidentes de países como Venezuela son títeres? ¿Qué países son países “como Venezuela”? ¿Cuba, Ecuador, Bolivia? ¿Los presidentes de los antiguos países de Europa del Este, todos ellos, sin excepción, fueron títeres manejados por hilos moscovitas? ¿El presidente Chávez es una persona que se deja manejar por otras? ¿Por Raúl Castro acaso? ¿O acaso los que elaboran las preguntas pensaron en la acepción puertorriqueña de la palabra “títere”, id est, “Pilluelo, vagabundo”? ¿El presidente Chávez es un pilluelo? ¿Un vagabundo acaso?

Nuestro amigo Raúl Santos señala con razón: “Imaginaos que en vez de haber dicho "presidente de Venezuela", hubieran dicho por ejemplo "Rey de España" o, peor todavía, "presidente de color de los EUA". ¿Lo hubieran hecho?”. No, no lo hubieran hecho. Es inimaginable. De hacerlo, el escándalo hubiera sido abisal, aunque, admitámoslo, tanto en el caso de Juan Carlos I de Borbón como en el caso del presidente Obama, la posibilidad de que algunos hilos ocultados y ocultos manejen sus actuaciones políticas no parece una hipótesis absurda, extravagante ni siquiera izquierdista.

¿Qué cosmovisión habita en los cerebros de los diseñadores del programa que ven familiarmente padres, madres, tutores, jóvenes y adolescentes españoles? ¿Al servicio de que ideología trabajan voluntaria o involuntariamente? ¿Es gratis la falta de respeto o la desconsideración política gratuita?

Son gratis. Incluso más: es posible que, de leerla, no entendieran el tono y el nudo crítico de esta nota. ¿Dónde está el problema, preguntarían seguramente? ¿Acaso el presidente Chávez no es un títere al servicio del “oro de Moscú” de los antiguos países del Este europeo o agentes del Mal afines? Tan evidente para ellos como zafio e inadmisible para cualquier teleespectador atento.


Salvador López Arnal es profesor-tutor de Matemáticas en la UNED y enseñante de informática de ciclos formativos en el IES Puig Castellar de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona). Colaborador de El Viejo Topo. Artículo publicado por Rebelión el 07/05/2010.

 

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