Pasando del banco, el banco lo montamos entre amigos

pasando de bancos
Comparte

Grupos de personas que ponen un bote y se dan préstamos para gastos corrientes
"Yo me pude pagar la fianza del alquiler", nos cuenta Bárbara, mileurista
400 personas procedentes de 20 países forman parte de una CAF en España

MAYO 2010
14.05.2010 · Juan Luis Sánchez

La idea es tan sencilla que descoloca: un pequeño grupo de personas se reúne periódicamente, pone una pequeña cantidad de dinero al mes y usa ese ‘bote’ para dar pequeños créditos a los miembros de ese mismo grupo, cuando lo necesiten. Los intereses se reparten entre todos.

Bárbara Cvitan es una chica croata de 28 años que lleva en Barcelona un par de años. Vino con una beca de intercambio laboral y se quedó. Está haciendo un máster de Desarrollo Internacional y trabaja en una empresa textil. No pasa penurias pero su mileurismo, como el de algunos de sus amigos españoles, la hace invisible para los bancos. A ella solo le prestarían dinero sus amigos. Y, de hecho, lo hacen.

Bábara ha formado con 13 personas más una Comunidad Autofinanciada (CAF), que forman generalmente entre 10 y 30 personas. “Nos reunimos una vez al mes”, nos dice Bárbara, “ponemos 10 euros en una caja y discutimos los créditos solicitados”. Gracias a esos créditos, pudo pagar la fianza del alquiler. La media de los préstamos es de unos 350 euros. Cada grupo decide el interés con el que se tiene que devolver, que en el caso del grupo de Bárbara es de un 1%. “El dinero de los intereses se reparte o nos vamos a cenar juntos”, confiesa entre risas. La media de beneficio anual es del 16%.

No está de más echarle un vistazo a este vídeo que presenta otros muchos casos de personas que se han unido a este “circuito alternativo a los bancos”.

La idea la impulsa desde España un barcelonés, Jean-Claude Rodríguez-Ferrara, que ha fomentado la creación de más de 80 Comunidades Autofinanciadas (CAF) como la de Bárbara, también en Portugal o Senegal. La idea viene heredada de zonas de América Latina o África donde el préstamo es una herramienta social y no solo financiera. El trabajo de Rodríguez-Ferrara ha recibido el reconocimiento y la ayuda de la red de emprendedores sociales Ashoka, que lo ha destacado como una de las iniciativas internacionales más prometedoras de este año.

Hay necesidades más perentorias que otras, pero las CAF han dejado de ser un refugio solo para inmigrantes que son directamente invisibles para los bancos porque no tienen papeles, no tienen trabajo y por tanto ninguna entidad les querrá si quiera abrir una cuenta. Aunque el 85% de los miembros de las CAF son extranjeros, la dificultad general para conseguir un crédito está extendiendo esta práctica.

“Hay gente que gracias a esto pueden comprar libros para el colegio de los niños, o un frigorífico”, nos dice Bárbara. “De todas formas, tenemos un fondo de emergencia, que es un crédito que no hay que devolver. Imagina que se muere tu padre y eres de Senegal; tienes que ir al entierro y no tienes dinero. Para eso usamos el fondo de emergencia, que nos cuesta 5 euros al mes”. Las decisiones se toman en Asamblea.

Y un doble consejo: “El máximo recomendable para que esto funcione es 30 personas y lo mejor no es el dinero, sino las relaciones personales que se tejen. Esto te ayuda a integrarte, yo lo recomendaría plenamente”.

Para saber más y consultar el funcionamiento operativo de las CAF, consulta su web.

Juan Luis Sánchez - PeriodismoHumano